Año II - Nº 88 - Uruguay, 23 de julio del 2004
  1 Campaa Mundial Seguridad en la Red
 
- La decisión de Batlle
- Piqueno
- El último Guazupucú o ciervo de los pantanos
- A proposito del trabajo en Cuba y otros menesteres.....
- Inmascarable Realidad
- José "Pepe" Sorroche y su magistral Duende Flamenco
- No sé si me fuí, o me echaron
- Recuperamos la mística... pero nos faltó algo más

- La Constitución Nacional ¿Bases para la convivencia política o tacho de basura para las buenas intenciones?

- La tecnología y el usuario
- Noticias de España
- El Mate
- Anécdotas Bancarias: En la Pecera
- Así Somos - ¿Quien nos lee en Irán?
- Hurgando en la Web
- Chairando Ideas: Con diferencia de una semana
- Exilio en mi pago chico
- Traiciones
- Declaración de la coalición para la Constitución Cubana de 1940
- Bitácora Política
- Bitácora Uruguaya
- Información Ciudadana
- La Cocina Uruguaya
- Rincón de Sentimientos
- El Interior también existe
- Olvidémonos de las Pálidas
- Las Locuras de El Marinero
- Correo de Lectores

1 Campaa Mundial Seguridad en la Red

 
EL ÚLTIMO GUAZUPUCÚ O CIERVO DE LOS PANTANOS
por Néstor Rocha
 

El Ciervo de los Pantanos o Guazupucú en voz indígena es un cérvido sudamericano y su hábitat son los humedales y pantanales, viven en grupos reducidos y preferentemente de hábitos nocturnos. A este ciervo lo indican como el de mayor tamaño de América del Sur, su piel tiende a un color rojo leonado y las partes inferiores son negras y la cornamenta de los machos no son largas mas bien cortas  y la mudanza de los mismos se puede dar en cualquier época del año.

Se considera el más hermoso de los ciervos autóctonos de América Latina; nuestro departamento rico en ecosistemas de humedales fue un ámbito natural y propicio para que abundara el Ciervo de los Pantanos o Guazupucú. En los siglos pasados existió una importante y numerosa población, particularmente en los bañados que comprenden la zona de la Laguna Negra y Santa Teresa, pero el hombre blanco  con su instinto depredador por caprichos y regocijos  fue paulatinamente exterminando esta hermosa especie.

Esta narración está enmarcada en el bañado Las Maravillas o Esteros de Santa Teresa  de la Laguna Negra muy próximo a un lugar conocido como de Bastián. El nombre de esta isla forma parte de numerosas leyendas de hechos misteriosos y supo tener un Robinsón de origen lusitano llamado Sebastián y el nombre de este ermitaño por deformación dio denominación a la referida isla.

Tiempo atrás entrevistamos al Profesor Hugo San Martín sobre una historia oral que tomó conocimiento a consecuencia de una investigación que venía realizando sobre esta población de ciervos, explicó que aquí fue donde se dio exterminio a los últimos ejemplares de los Ciervos de los Pantanos en el Departamento de Rocha y de nuestro país; desde este instante nunca más se detectaron  en forma real y fehacientes ejemplares de esta especie, en muchas ocasiones se afirmó que se vieron a estos ciervos pero científicamente no se pudo comprobar estas presencias.

San Martín comentó que por la década del 1950 los campos de la zona de la Isla de Bastián estaban arrendados por Héctor Ibáñez conocido por el sobrenombre de “Coco”. En este establecimiento rural dedicado a la explotación ganadera  vivían y trabajaban el matrimonio conformado por Julio Martínez popularmente conocido por “El Mincho” y Ulma Duarte.

“El Mincho” era un siete oficios de numerosas actividades vinculadas a los esteros y por el tiempo transcurrido pasó a formar parte de estos ecosistemas.

La caza o captura lo hizo siempre con un sentido sustentable, numerosas fueron las veces que realizó tareas contrariando su espíritu “porque el patrón lo ordenó”.  Ibáñez mandó a su capataz cazar Ciervos de los Pantanos, “El Mincho” ignorante del tremendo daño que iba a causar mató, cuereó y despojó las cornamentas de estos ciervos o Guazupucú.

El Profesor Hugo San Martín relató “estos campos eran del estado y fue arrendado a un particular, gerente de un Banco, este gran señor, digámoslo así  mandó matar a los ciervos y quizás mató los últimos ejemplares, esto fue en el año 1958 – 1959.

Es el fin de una especie, es el fin de millones de años de evolución;  que habitó nuestros campos, los bañados del este por cientos de miles de años. Evidentemente se mataron los últimos ejemplares de los ciervos de los pantanos porque desde ese momento no se vieron mas de estos animales. Hoy en el Museo de Historia Natural hay solamente una cornamenta y un cuero con registro, número y procedencia de acá (Rocha), es terrible! Trístisima y dura realidad...”

La historia cuenta que doña Ulma Duarte con ese instinto humano, femenino, maternal protegió a dos cervatos que sobrevivieron a la matanza pero el destino de ambos fue fatal, uno murió a consecuencia de que le cayo encima del espinazo un objeto pesado y lo fracturó, mientras que el otro tuvo el mismo final a consecuencia de no haber amamantado el calostro en los primeros días de vida.

La cabeza con su cornamenta o solamente esta última, igual que las pieles dieron satisfacción al vil capricho del estanciero de exterminar esta hermosa especie para adornar el establecimiento, además de darse el lujo de obsequiar estos elementos  a sus amistades. De esta manera nunca más, hasta ahora en nuestro departamento como en el resto del Uruguay se detectó la presencia del Ciervo de los Pantanos.

Hoy,  por este tipo de actitudes nos vemos imposibilitados apreciar, disfrutar  de estos espléndidos ejemplares y limitarnos a verlos a través de una fotografía o cinta de video, obviamente es una dura lección a tener en cuenta en este camino que aún nos queda recorrer para que no acontezca lo mismo con otras especies.  

NÉSTOR ROCHA – DIFUNDIDO EN EL PROGRAMA PUNTO AZUL POR ESTEÑA FM 103.1 – CASA AMBIENTAL DE CASTILLOS.