Año II - Nº 88 - Uruguay, 23 de julio del 2004
  1 Campaa Mundial Seguridad en la Red
 
- La decisión de Batlle
- Piqueno
- El último Guazupucú o ciervo de los pantanos
- A proposito del trabajo en Cuba y otros menesteres.....
- Inmascarable Realidad
- José "Pepe" Sorroche y su magistral Duende Flamenco
- No sé si me fuí, o me echaron
- Recuperamos la mística... pero nos faltó algo más

- La Constitución Nacional ¿Bases para la convivencia política o tacho de basura para las buenas intenciones?

- La tecnología y el usuario
- Noticias de España
- El Mate
- Anécdotas Bancarias: En la Pecera
- Así Somos - ¿Quien nos lee en Irán?
- Hurgando en la Web
- Chairando Ideas: Con diferencia de una semana
- Exilio en mi pago chico
- Traiciones
- Declaración de la coalición para la Constitución Cubana de 1940
- Bitácora Política
- Bitácora Uruguaya
- Información Ciudadana
- La Cocina Uruguaya
- Rincón de Sentimientos
- El Interior también existe
- Olvidémonos de las Pálidas
- Las Locuras de El Marinero
- Correo de Lectores

1 Campaa Mundial Seguridad en la Red

 
Mil cosas han sucedido durante toda una vida de trabajo. Sucesos jocosos, de irresponsabilidadtonterías, en fin, aconteceres que palpitan sentimientos y actitudes.
En una anécdota nos toca ser héroe, y en la historia siguiente somos infractores, representamos la inocencia y al instante conformamos el personaje que ha transgredido disposiciones superiores.
El anecdotario debe ser así, no con ánimo de sobresalir, sino con ánimo de ser sincero. Las cosas sucedieron y así las contamos. Aquí van mis historias, muy sencillamente narradas, en las que me tocó intervenir en todo el espectro de actitudes.
Los personajes que en ellas intervienen son reales, a veces son nombrados pero muchas veces he preferido dejarlas en el anonimato o con nombres supuestos, totalmente seguro de que al leerlas, cada uno de ellos verá y comprobará la sinceridad de mis narraciones.

EN LA PECERA

Así llamábamos a la Agencia de Cambios que estaba en el medio de la plaza de Cagancha. Allí siempre había tremenda cola esperando para cambiar moneda extranjera. Aquel sábado de mañana era terrible.
Le tocó el turno a una muchacha, veinteañera ella, nada agraciada y demostrando sin hablar, su bajo nivel cultural y su condición.
- Cambiame estos U$S 150 dólares - me dijo alargando tres billetes de 50.
Todavía no había tocado yo aquellos billetes y ya me di cuenta de que eran apócrifos. Lo constaté cuando al examinarlos pude ver que los tres tenían la misma numeración. Era una falsificación tan burda que hasta un niño lo apreciaba.
- No te los puedo cambiar, le dije, son falsos y te los tengo que retener...dame tu Cédula y te doy un comprobante...
-! No, no, gritó histéricamente-¡¡¡no puedo ser tan desgraciada!!!. Trabajé toda la noche, laburé como una perra atendiendo y bancando un barco de japoneses, quedé muerta! Y ahora me encuentro con esto...
Lloraba a gritos y lo que expreso trata de trasuntar su estado de ánimo, no lo que realmente vociferaba... que era directo, duro, brutal sin tapujos ni eufemismos. A ella no le interesaba el azoramiento de la gente que esperaba, ella vivía su problema con toda su intensidad y dramatismo...
- ¡No tengo la cédula y no quiero tener líos con la policía, solucionámelo de alguna manera... ya es suficiente conque haya trabajado como loca sin ningún beneficio.
¿Qué podía hacer yo en una situación como la que se presentba? Me dio lástima y como solución salomónica, transgrediendo por supuesto las disposiciones superiores al respecto, destruí los tres billetes y le entregué los pedacitos para que se los llevara como recuerdo. Furiosa, me tiró los trozos de los billetes para adentro de la Caja, acordándose de toda mi parentela…
!Pobre loca... salió gritando todo tipo de escándalos...