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INDOCUMENTADOS
RECLAMAN TRATAMIENTO IGUALITARIO
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Por tratarse de un tema de carácter internacional donde se encuentran involucrados varios actores y distintas reparticiones de la administración pública de ambos países, debemos analizar cuidadosamente la situación y manejar datos que ya fueron divulgados en otras oportunidades.
Durante muchos años esta frontera (CHUY) mantuvo y mantiene sus puertas abiertas, valorando el esfuerzo de los extranjeros que procedentes de lejanos países llegaban para afincarse definitivamente y contribuir al desarrollo zonal.
Salvo casos aislados donde algunos extranjeros debieron abandonar la frontera por dificultades con las autoridades policiales o judiciales, la gran mayoría se integró sin mayores dificultades a la sociedad fronteriza.
Sin embargo en la actualidad existe una situación preocupante que pocas veces ha sido considerada, cuándo son analizados los temas vinculados a los uruguayos indocumentados que residen en territorio brasileño.
Nos referimos a la explotación intensiva y extensiva que han realizado permanentemente los productores brasileños en toda la franja fronteriza de ambos países.
Hace más de 50 años que un elevado número de productores norteños vienen adquiriendo tierras en nuestro país con fines especulativos. Por supuesto que no nos estamos refiriendo al productor mediano que se radico en nuestro país y trabaja su establecimiento, sino al comprador que en muchas oportunidades ni siquiera conoce su campo.
Pensábamos que la puesta en marcha del Mercosur permitiría reglamentar esta situación sin que la extranjerización de la tierra perdiera vigencia, pero que fuera considerada en términos igualitarios. Sin embargo ha sucedido todo lo contrario y mientras los brasileños continúan vendiendo una chacra y en su país y comprando una estancia en el Uruguay, nuestros compatriotas no pueden comprar un terreno para construir una modesta vivienda. De esta manera los productores agropecuarios de la zona van siendo absorbidos por los extranjeros que amparados por nuestra tolerante legislación han comprado miles de hectáreas en varios departamentos limítrofes.
Por el momento no existe ninguna reglamentación que determine el control que deben ejercer nuestros organismos a los efectos de mantener una correcta reciprocidad con las medidas que tienen vigente las autoridades brasileñas.
Las limitaciones impuestas recientemente a los uruguayos residentes en territorio brasileños y las molestias causadas para obtener la documentación requerida, están demostrando que la promocionada integración todavía no ha llegado a nuestra frontera.
Cuando el senador Carlos Julio Pereyra estuvo trabajando en un proyecto sobre la extranjerización de la tierra tuvimos la oportunidad de recoger su opinión sobre el tema, señalándonos en esa oportunidad que se trataba de defender los intereses nacionales, al sostener los principios de soberanía contra la penetración extranjera que en forma de enajenación económica se venía realizando en los últimos años en los departamentos fronterizos.
No sabemos de que forma fue aprobado el proyecto del líder nacionalista que señalo en el senado que hay extranjeros meramente inversionistas, y que hemos denominado aves migratorias que ni siquiera están afincados en el país.
Tan en aquella oportunidad el diputado por Rivera, Edegar Guedes presentaba en la Cámara otro proyecto de ley señalando en la exposición de motivo que solamente en la 8va. Sección de aquel departamento existían 31.843 hectáreas de campo en manos de 7 extranjeros.
Todo esto sería normal si existiera reciprocidad con los uruguayos que desean vivir del otro lado de la línea divisoria. Sin embargo cuándo modestas familias se establecen en territorio norteño surgen los documentos, leyes y decretos que prohíben terminantemente su radicación ya sea por usufructo o venta directa.
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