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Año II - Nº 63 - Uruguay, 30 de enero del 2004

La pelota pa' delante
Otra vez a las andadas
Globalización
Secuestros a la uruguaya
Indocumentados
¿Discriminación en Tienda Inglesa?
Dejando Granada
Sucedió en España
Chairando ideas
Uruguayo inventó un corazón artificial
Recordando a Julián Murguía
Hurgando en la Web
Nueva oleada de despidos en la grandes empresas mundiales
Antisemitismo, hoy
No a las aspiraciones argentinas
Ojos Uruguayos en Brasil
Rincón de Sentimientos
El Interior también existe
Olvidémonos de las Pálidas
El Marinero
Correo de Lectores
Humor Uruguayo

 
 

 

Uruguayo inventó un corazón artificial

Con un esfuerzo intelectual y físico impresionante del Cirujano Cardíaco uruguayo Juan Giambruno, junto a un grupo de médicos, ingenieros, veterinarios, químicos y hasta abogados y técnicos mecánicos, durante años ha venido creando y perfeccionando un Corazón Artificial Total Ortopédico, que prontamente le podrá cambiar la vida y la esperanza a miles de personas en el mundo, que, anualmente, necesitan de un trasplante cardíaco o de un corazón artificial como el que el Dr. Giambruno viene diseñando.

Este nuevo invento, le daría al paciente una
mayor seguridad y una independencia total de movimientos, dado que este modelo iría totalmente implantado dentro de la cavidad toráxica, cosa aún no logrado con los actuales modelos existentes, que no han dado -además- los resultados esperados más que para un uso limitado en el tiempo y hasta que se logre el trasplante adecuado y compatible a la aceptación física del paciente.

A esta altura, Giambruno ha logrado patentar el invento que prontamente estará para el uso humano, en los correspondientes Registros de Uruguay, de Estados Unidos de Norte América y de Europa, lo que le da la seguridad de lograr con esto, tranquilidad de reconocimiento de su invento, así como el conseguir la financiación imprescindible para terminarlo satisfactoriamente, ya que la inversión hasta ahora ha sido de decenas de miles de dólares que han tenido que solventar entre los que en el proyecto han trabajado, así como con importantes ayudas oficiales de alto valor, suministradas por distintas Facultades de la Universidad de la República y de otras Instituciones públicas y privadas.

El hecho es trascendente y de una magnitud digna del mayor elogio, del más amplio conocimiento público y de que se le efectúe su merecida promoción, dado que con este aparato se logrará una verdadera revolución médica de alcances inusitados, que prestigiará a los médicos y a los técnicos nacionales, ya que será un aparato que podrá ser construido totalmente en el Uruguay. Por tal motivo, es importante transcribir la nota que el periodista Juan Miguel Petit, al respecto, escribiera en el diario el País de Montevideo del día domingo 25 de enero de 2004, el cual, a continuación, se transcribe.


Ernesto Martínez Battaglino


REVOLUCIONARIO | EL CIRUJANO JUAN GIAMBRUNO LLEGÓ LUEGO DE AÑOS A UN AVANZADO MODELO QUE PODRÍA CAMBIAR LA HISTORIA DE LA MEDICINA CARDÍACA

Uruguayo inventó un corazón artificial
Trabajó durante años con un grupo de científicos uruguayos para llegar a lo que se ha buscado por décadas

JUAN MIGUEL PETIT

El médico y cirujano cardíaco uruguayo Juan Manuel Giambruno, de 53 años, trabajando durante años con un equipo de científicos uruguayos, inventó un corazón artificial que podría revolucionar el mundo de la medicina cardíaca. El prototipo diseñado por Giambruno ya fue patentado en Estados Unidos, Europa y más de otros 30 países, cuenta con un amplio respaldo institucional y ha despertado el interés internacional. Aunque todavía restan varias etapas en el desarrollo tecnológico del aparato, Giambruno dijo que de contar con los recursos necesarios para su proyecto el invento podría empezar a usarse en personas en no más de dos años.

Juan Giambruno es un médico graduado en la Universidad de la República en 1980 y luego especializado en Cirugía Cardíaca. Desde que se recibió estuvo siguiendo las evoluciones que había en el mundo en torno a la creación de un corazón artificial para los afectados de insuficiencia cardíaca terminal. Ese interés tomó primero la forma de un hobby intelectual. Con el tiempo esa inquietud terminó absorbiéndole todas sus energías intelectuales. Por eso el 11 de diciembre de 2003 marcó un hito en una larga y silenciosa búsqueda científica de más de 20 años: ese día se realizó con éxito la tercera "puesta a punto", que consistió en una cirugía cardíaca de implantación "in vivo" del prototipo experimental de corazón artificial inventado por Giambruno en un ternero de raza Holando uruguaya de 94 kilos, en el Hospital Quirúrgico Veterinario del Servicio de Veterinaria y Remonta del Ejército. El corazón funcionó adecuadamente en el animal durante la prueba que se suspendió a las tres horas y media, manteniendo en todo momento la presión esperada. Giambruno explicó que la prueba se hizo en un ternero ya que "las estructuras cardíacas tienen la misma relación espacial que en el ser humano, además de otras similitudes y diferencias". Giambruno dijo que "los requerimientos del corazón son múltiples y hay que ir paso por paso, todavía estamos en la fase experimental, pero esto demuestra que el diseño del invento sirve para la vida y si funcionó en terneros puede funcionar en humanos". El científico dijo que con el saldo de ese día "se logró demostrar la compatibilidad anatómica —se colocó el corazón y se cerró el tórax—, la hematológica —la sangre circuló sin coágulos— y la hemodinámica —lo que se evidenció en las curvas de presión arterial registradas— del prototipo". Ahora deben encararse "dificultades en la anestesia inhalatoria del animal, en la biocompatibilidad de los materiales y en la teconología del dispositivo. Esto es una tarea muy grande. Todavía estamos en una etapa artesanal, debemos ir a la etapa tecnológica".

CORAZON URUGUAYO. Giambruno, que ha diseñado decenas de prototipos hasta llegar al diseño que estima viable, explica su invento diciendo: "Este es un invento médico, no es un invento de ingeniería. El problema es que durante todos estos años se ha esperado que un corazón artificial funcionara, pero los ingenieros y los médicos han estado disociados. Hasta ahora todos los corazones artificales fallaron por problemas médicos, el invento resuelve eso. Lo primero que ideé lo hice a partir de una técnica quirúrgica inventada por el importante cirujano brasileño Adib Domingo Jatene de la trasposición de las grandes arterias del tórax. A partir de esa técnica desarrollamos las trasposición de las puertas de salida de las cámaras sanguíneas artificiales, a efectos de solucionar el problema de que los corazones artificiales no entraban totalmente y necesitaban largos tubos para conectarse".

Hasta ahora los corazones artificiales desarrollados en el mundo tenían grandes problemas porque implicaban conexiones externas a través de la piel del paciente o que el mismo no pueda alejarse de consolas o equipos de control para asegurar su funcionamiento, lo que sumado a carencias en los sistemas de propulsión de la sangre e infecciones, determinaban una calidad de vida muy baja por la total dependencia de la persona a un único espacio físico. Estos aparatos eran usados solamente como medida previa a un trasplante. Por eso la meta final de la comunidad científica internacional y de Giambruno es llegar al corazón artificial que pueda implantarse totalmente dentro del torax del paciente, y con una alimentación de energía externa, asegurando una vida independiente. Eso se llama un Corazón Artifical Total. Y es lo que Giambruno ha inventado y patentado. El corazón que ha creado se llama CATO: Corazón Artificial Total Ortotópico (que se implanta en la misma posición que el natural). Y así lo define en los documentos en que lo ha presentado a la comunidad científica mundial: "El dispositivo CATO es un aparato integrado de una sola pieza, constituido por dos cámaras sanguíneas artificiales biocompatibles, accionadas por un mecanismo impulsor electrohidraúlico, capaz de ser totalmente implantado dentro de la cavidad pericárdica de un ser humano, permitiendo mantener la piel completamente cerrada".

LARGO CAMINO. A medida que la aparición de un corazón artificial funcional se demoraba, Giambruno más creía que en algún lugar estaba la solución. A mediados de los ‘90 se convenció que el diseño revolucionario que tenía en la cabeza era el que podría terminar solucionando una grave materia pendiente para la medicina. Todos los años se detectan en EE.UU. unos 60.000 nuevos casos de personas con insuficiencia cardíaca terminal de entre 30 y 60 años de edad, que para sobrevivir necesitan un trasplante o un corazón artificial. Y en Uruguay se registran anualmente unos dos mil de esos casos.

Convencido que con su idea se podrán "solucionar todas las complicaciones médicas de los dispositivos desarrollados hasta ahora en el mundo", en 1999 presentó su Patente de Invención en la Dirección Nacional de la Propiedad Intelectual del Uruguay. Y en el 2000 hizo lo mismo en la oficina de patentes de Estados Unidos y en el Tratado de Cooperación en materia de Patentes (PCT), de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual. En el 2001 obtuvo la aprobación de la Patente de Invención (International Preliminary Examination Report), en la Fase Internacional del Tratado de Cooperación en Materia de Patentes de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI). En el 2003 obtuvo la aprobación respectiva de la oficina de patentes de Estados Unidos (Uspto) y de la Oficina de Patentes de Europa (EPO).

Giambruno dice que la tarea en estos últimos años ha sido gigantesca. En el living y los cuartos de su apartamento, un "Circuito simulador hemodinámico" donde se prueban con suero fisiolgógico los prototitpos, una vitrina con los prototitpos elaborados a lo largo de los años y pilas de documentos, libros y cajas de material médico y quirúrgico, lo atestiguan. "Esto es Uruguay. Mucha gente trabajando años gratis atrás de un sueño, para resolver un dilema mundial. ¡Y ya estamos ahí! Aquí han trabajado torneros perfeccionando el prototipo, médicos, ingenieros, químicos, veterinarios y abogados. Han hecho un trabajo brillante. Y fue con el aporte del importantísimo abogado José Antonio Villamil, director de patentes de la Dirección Nacional de Patentes, y el estudio Fernández Secco a nivel nacional que pudimos adentrarnos en el complejísimo escenario internacional de las patentes, sin el también se podría haber perdido todo". Actualmente integran el equipo técnico de Giambruno los cirujanos cardíacos Héctor Estable y Rafael Anzíbar, los ingenieros Gonzalo Escobar, Hugo Articardi, Ernesto Achkar, Juan Piaggio, los químicos Jaime Vilizzio y Daniel Mosca, el veterinario Pedro Lorenzi, los abogados Jose Antonio Villamil y María Paz Wilson y el Técnico Mecánico Daniel Capote. Lo que llama "la época del desierto, los inicios", la recorrió con los técnicos mecánicos Antonio José Joanicó y Alfonso Silva.

LOS PASOS. Fue desde el 2000 que Giambruno empezó a trabajar en forma permanente con un grupo de técnicos uruguayos. Se crea el Instituto Uruguayo de Corazón Artificial. Y en el 2003 creó la empresa IMECOR, Invención Médica del Corazón. El apoyo institucional que ha recibido ha sido amplio: las facultades de Medicina, Veterinaria, Ingeniería, la dirección del Hospital Pasteur, la Sociedad Uruguaya de Cardiología, el Servicio de Veterinaria y Remonta del Ejército, el Centro de Gestión Tecnológica (Cegetec) de la Cámara de Industrias y la Dirección Nacional de la Propiedad Intelectual.

Giambruno asegura que ha podido demostrar que las actividades desarrolladas dentro de la fase "in vitro" (en el laboratorio) "se vienen cumpliendo artesanalmente a total satisfacción". Por ello explica que alentado por los resultados funcionales todo el equipo técnico tomó la decisión de realizar prematuramente dentro de las etapas del proyecto lo que llaman "puesta a punto" para ir chequeando "in vivo" (experimentando con animales vivos, terneros en este caso) el funcionamiento del diseño de componenetes del dispositivo inventado, los que, dice Giambruno, "deberán ser tecnificados cuando se obtengan los recursos económicos adicionales imprescindibles". Posteriormente, y con más recursos, se encarará lo que se denomina la etapa "in vivo", que implica la colocación del dispositivo en terneros por largos períodos. A esos efectos, Giambruno ha presentado su proyecto de actividades al Programa de Desarrollo Tecnológico, de la Dirección Nacional de Ciencia y Tecnología del Ministerio de Educación. El científico busca recursos que considera "absolutamente imprescindibles para la actual etapa que se esta adelantando artesanalmente en este momento". Y subraya: "¡Tenemos que tecnificar lo que estamos haciendo! Resta una batalla larga y los costos son altos". Solamente en trámites de patentes Giambruno lleva gastados unos 84.000 dólares. Y el presupuesto del proyecto no puede encararlo solo. "Si bien los ingenieros son geniales, mucha materia prima y componentes electrónicos se deben comprar a altos precios en el exterior. El prototipo hasta ahora ha sido fabricado en fibra de vidrio y acero inoxidable, pero deben hacerse pruebas con los materiales definitivos, titanio y un acrílico especial biocompatible", explica. Según Giambruno: "Si esto culmina como creemos que puede culminar, o sea con un Corazón Artificial Total apto para la vida, sería un gigantesco impacto para el desarrollo tecnológico del Uruguay. Todas las partes pueden fabricarse en Uruguay con cerebros uruguayos. Con recursos, en no más de uno o dos años esto podría implantarse en seres humanos. Estamos cerca". Mientras habla, el Circuito Simulador Hemodinámico que tiene instalado en su casa funciona con el suero fisiológico que es impulsado por el CATO. Desde la computadora, Giambruno controla y bombea lo que todavía es una mezcla de realidad y esperanza pero que puede terminar siendo, al final, una revolución en el corazón.