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Pensando en voz alta
por Pedro Lemos
Uruguay exige desde sus cimientos jóvenes, cambios. ¿Quien será el que mejor interprete éste mensaje? Lógicamente no lo sabemos. Lo peor aún, es que deberemos esperar el desarrollo del próximo gobierno para sacar conclusiones.
Ya los politólogos y los propios partidos y candidatos, han realizado según su óptica el análisis del resultado de las pasadas internas. Quedarnos con una sola impresión sería embretarnos y por ello, lo más conveniente es leer y escuchar todas.
Solamente pensaré en voz alta, dos datos que surgen a mi modo de ver, de éstas pasadas elecciones. El tercer dato que sería por lógica el obtenido por el Partido Colorado, fue que éste, votó en su mínima expresión y al decir de veteranos, cuidado...... el colorado fue y es colorado y sin bochinche ni alharaca, siempre votará dentro de su Partido.
El Frente, nombre más simple para identificarlo, ha sufrido el desgaste de una oposición, que se quedó en 1973.Le queda por delante a sus Bases, Candidatos y Autoridades, una ardua tarea de estimular al electorado hacia sus filas. Siempre hay una especie de maremoto que induce a seguir la corriente, cosa que se ha truncado momentáneamente, quizás por la sencilla razón de que no se generó la renovación necesaria en sus filas y se ve a sus candidatos, caras conocidas, con el desgaste lógico que produce el estar en boga durante 10 años o más. Esta es quizás la mejor carta para el nuevo candidato blanco, Larrañaga, que aparece desprendido de los cuadros clásicos partidarios y con un perfil propio, además de ser un candidato del interior del país. Lógicamente que su campaña estará centrada en afirmar el tradicional voto nacionalista, para después correr en la captura del voto extra-partidario y por último el no frentista. Mientras que la izquierda deberá profundizar su campaña en aspectos muy disímiles, para capturar a quienes están ideológicamente en la cuerda floja.
Desde 1984 en adelante, la Intendencia Montevideana, paso de manos tradicional coloradas a ser administrada por la izquierda. Esta es una carta de presentación indiscutible, de lo que tiene como base el Frente para ofrecer a su electorado. Pero lógicamente el votante se divide en la opinión de la administración y aunque es una abrumadora mayoría, deberá recoger muchas almas para lograr su objetivo. La turba, la movilización arrolladora que tuvo el frente en años anteriores, no se trasmitió en las urnas, donde quizás sin motivación al votar un candidato ya establecido, lo dejó mal parado y lógicamente es un mal espejo.
Es seguramente también para muchos, en la era informática y teniendo en cuenta los indecisos, el presentarse como un aliado de Fidel y de Chávez.
Que si bien todos vemos en el primero a un Gran Luchador por sus ideales, no podemos descartar las contradicciones de un País cerrado al libre albedrío de los seres humanos. El segundo, es diferente, se ve desde el exterior más a un populacho despilfarrador y demagogo. Con un discurso de izquierda, pero muy volcado a Dictador. Que de no mediar varias organizaciones internacionales, habría convertido a Venezuela en un escenario de discordia internacional. Volviendo al principio, es quizás el mayor desafío para ambos Candidatos el obtener la credibilidad de la franja de votantes jóvenes, que hoy aparecen descreídos, apabullados por una inmediatez y sin ver horizontes claros en el corto plazo.
Sería deseable, salir de lo protocolar e imbuirse en ofrecer respuestas claras y realizables, para una juventud capacitada y totalmente desmotivada. Una juventud que no está ciega al mundo, donde todo se mueve en torno a un trabajo digno y un salario medianamente razonable.
Una juventud que ya no acepta demagogias en cuanto a números irreales de estadísticas, o sueños de gobiernos, aspirando a que se incrementen las fuentes laborales.
El peor pecado es la falta de trabajo, ya que ésta deprecia por excelencia la remuneración a percibir. Así sigue la rueda del salario, ya que al no tener trabajadores, obliga al empresario a mejorar la remuneración. Pero en un País donde hay 100 aspirantes para cada puesto laboral, lógicamente se paga lo menos posible.
Otra franja importante y que históricamente volcaron los resultados electorales, son los empresarios, ellos ven desde su perspectiva quien le ofrece mejores condiciones a su actividad y no marchan ciegos tras un lema, mirando su actividad, votan dentro de los lineamientos que sean afines.
Trabajo más arduo para la izquierda, elecciones anteriores produjeron la fractura que hoy se ven obligados a revertir, para captar ese porcentaje importante del electorado.
Son muchos los temas de interés, que uno y otro en la campaña seguramente darán respuesta, siendo quizás el de mayor relevancia lo que hará el futuro gobierno para lograr introducir en Uruguay capitales, logrando con ellos el desarrollo ansiado.
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