Viendo llover en Managua
Escribe: Dr. Enrique Rimbaud
Son las 4:30 de la madrugada, la lluvia hace horas que acaricia los techos de cinc, provocando un murmullo que invita al sueño… en el ambiente, un fresco extraño y novedoso gratifica las almas, devolviendo optimismo y alegría a los corazones…
Frente a la pantalla del notebook, el suave y timorato humo del mate se entrelaza con el voluptuoso humo del cigarro, en un abrazo lúdico, jalando hasta el techo en un esfuerzo inútil que los borra en el éter confinados…
Las lluvias han barrido Nicaragua en estos dias, indundaciones, deslaves, mas de mil quinientas familias desalojadas y damnificadas, un verdadero desastre…
En la ciudad, el agua brota con violencia en los manjoles, disparando los discos de hierro hacia quien sabe donde, evocando géiseres urbanos que lejos de quemar refrescan las aceras y andenes circundantes…
Dias de lluvia, son dias con menos calor, nunca son fríos realmente, dias sin polvo, dias de ropas mojadas y embarradas, una ciudad que se lava y se apronta para emerger tras el vapor, con flores y plantas renovadas…
En la facultad, nos complica un poco la existencia, son prácticas de campo que se suspenden hasta nuevo aviso, docentes aislados que no llegan, estudiantes que no han podido salir de los departamentos, trámites que vamos postergando, docentes y estudiantes que vienen con los zapatos en un bolso para cambiarse en la puerta antes de entrar…
Mientras tanto, hacemos por vivir, trasladamos el parrillero bajo el techo del jardín del fondo, y esto ha permitido continuar con los asados y reuniones, que hacen a la vida diaria de uruguayos desarraigados en busca del sabor y el calor de la carne…
La lluvia estimula las nostalgias, las coanas se llenan de efluvios faltantes, y nuestra mente inadvertida busca tortas fritas, mesas de truco, y ese olor a vereda recién mojada que no existe en Managua… nunca había pensado en la diferencia entre tierra o vereda mojada, pero si la hay, es diferente, bien diferente…
La gata quizás sea la mas afectada, mirando desde el portón sin comprender quien es que le evita sus paseos… el perro contento, la tiene todo el dia ahora para jugar…
Los geckos cantan optimistas, y sus gritos se confunden con el graznido de sanates y pijules, no puedo interpretar, si es que viene mas agua o se va, pero no deja de ser interesante la mezcla de sonidos…
Bueno, el agua después de todo es vida, después de sus complicaciones, todo será mas verde y productivo, asi que aguantemos un rato, que después de todo, siempre que llovió, paro!!!
Desde el país de los volcanes y los lagos….
Enrique
Bajo Agua