Año II - Nº 93 - Uruguay, 27 de agosto del 2004
  1 Campaa Mundial Seguridad en la Red
 
- Soplan aires de renovación
- Regularización, pero no para todos
-¿Disputas por Saravia?
- EL ESTE: 25 de agosto de 1945 - 25 de agosto del 2004
- Un beso......
- Chairando Ideas: Cyberperiodismo
- Algunas reflexiones sobre los nuevos desafíos y enfoques en la enseñanza de la Medicina Veterinaria

- Sobre las migraciones transnacionales
y los uruguayos emigrados a Australia

- Sin tolerancia
- La Coronilla - Puerto de ultramar y Ruta 14
- El sistema impositivo de este país
- Desde el baúl de los recuerdos: El "tano" Podestá
- Noticias de España
- El Uruguay fantástico
- Para llegar a Europa
- Resúmen Semanal
- ¿Fin de la historia sindical?
- Hurgando en la Web: José Gervasio Artigas, Primer Oriental designaso Oficial e Policía
- Así Somos: Documentos de la Historia Uruguaya
- Visas de turismo para Australia
- Comunicado de la Asociación de la Prensa Uruguaya
- Reporte del Centro Carter sobre la última fase del Referendo Revotatorio en Venezuela
- Comunicado de Guayubira
- Bitácora Política
- Bitácora Uruguaya
- Información Ciudadana
- La Cocina Uruguaya
- Rincón de Sentimientos
- El Interior también existe
- Olvidémonos de las Pálidas
- Las Locuras de El Marinero
- Correo de Lectores

1 Campaa Mundial Seguridad en la Red

 

José Gervasio Artigas
Primer oriental designado
Oficial de Policía

Dada la situación planteada por el creciente aumento del contrabando en la campaña oriental, y que las unidades creadas para su control específico no eran suficientes, se hizo necesario organizar una nueva fuerza de policía montada. Esto derivó en la creación, por parte del Virrey Pedro Melo de Portugal, en el año 1797 del "Cuerpo Veterano de Blandengues de la Frontera de Montevideo", unidad ésta, destinada casi exclusivamente a la función policial.
Esta unidad, se concretó en realidad, por medio de un indulto que las autoridades españolas confirieron a los gauchos (en su concepto uno de los principales elementos perniciosos de la campaña). El 7 de Enero de 1797, el Gobernador de Montevideo, Don Antonio Olaguer y Feliu emitiría un Bando por el que se dictaban normas para el reclutamiento de soldados celadores destinados al Cuerpo de Blandengues, Bando éste que precedió al de creación del Cuerpo, para conocimiento de la población, y que también fuera promulgado el mismo día.
El Cuerpo Veterano de Blandengues de la Frontera de Montevideo, fue creado por una disposición real en 1797 y fue disuelto de hecho al estallar el movimiento artiguista de 1811, al quedar empobrecidas sus fuerzas debido a las innumerables deserciones (ya que los celadores integrantes de esta unidad fueron la base de las tropas artiguistas de las gestas patrióticas heroicas). Nuestro prócer, como indica la documentación existente, hubo de ingresar como celador a dicho cuerpo, desertando junto a otros caudillos para incorporarse a las fuerzas patrióticas compuestas en su totalidad por soldados orientales.
El mencionado cuerpo de policía montada, no funcionó como una unidad única, sino que lo hizo fraccionado en varias Compañías o Escuadrones, cada una a cargo de un jefe y con un número de 10 a 15 celadores, según el historiador Eduardo Acevedo. Equipados, según Isidoro de María, con similar armamento y equipo que el distribuído a las milicias de caballería españolas, poseía las características de una moderna Gendarmería Nacional, pues en tiempos de paz cumplía funciones exclusivamente policiales y en la emergencia de una guerra se incorporaba a las restantes unidades del ejército español como una unidad de combate.
Las funciones policiales de aquellos Blandengues tenían un carácter exclusivamente rural, siendo su función el mantenimiento del orden en las zonas más apartadas del país, así como proteger la vida y los intereses particulares o del propio gobierno español.

José Gervasio Artigas: su ingreso y gestión en el Cuerpo Veterano de Blandengues de la Frontera de Montevideo

Del legajo personal de servicios, se desprende que el prócer hubo de ingresar primero como voluntario y luego como simple celador. Su ingreso se registra en 1797 como soldado raso, donde no solo desempeño tareas de reclutamiento de gente para el Regimiento de Blandengues, sino que también perseguía y aprehendía a los ladrones y vagabundos que perturbaban la campaña. Pero fueron tan relevantes sus condiciones personales que en menos de un año alcanzaría del grado de Capitán de Milicias de caballería, y poco tiempo después, el de Ayudante Mayor de Blandengues. Estas eran las más altas jerarquías otorgadas en el escalafón militar ibérico a los americanos, por lo que, indudablemente, Artigas adquirió una envidiable notoriedad, tal como lo justifican las numerosas misiones a las que fuera llamado.
No obstante su reconocido vigor y perseverancia, Artigas hubo de solicitar, luego de seis años de servicio activo, el retiro de la fuerza al ver debilitada su salud debido al contínuo esfuerzo físico que requería aquel diario trajinar en la campaña. Dicha solicitud pasó a informe del Comandante del Cuerpo, Don Cayetano Rodríguez de Arellano, quién corroboró lo expresado por el prócer, pero el propio Virrey que no deseaba desprenderse de un auxiliar tan eficaz e importante no hizo lugar a la petición, y Artigas debió continuar en la fatigante función policial, pese al agotamiento. Luego es esto, Artigas habría de cumplir como siempre, con eficacia y sacrificio personales, todas las misiones que le fueran encomendadas, lo cual lo hizo acreedor de múltiples reconocimientos por parte de los hacendados de la zona, así como del propio Gobernador de Montevideo, don Pascual Ruiz Huidobro.

Artigas, Comisario del Cordón y de la Aguada

Artigas, hará un paréntesis en su azarosa vida de blandengue, para pasar a ocupar otro cargo de confianza, exclusivamente policial. En el correr de 1805, el Gobernador de Montevideo le nombrara Oficial de Resguardo, haciéndole responsable de los comisos de la zona de la Aguada, cargo éste, que para definirlo con exactitud, corresponde al de Comisario, con jurisdicción en el Cordón y la Aguada.
Los cargos de Oficial de Resguardo, al igual que los de Alguacil Mayor y Alcalde de la Santa Hermandad, eran excepcionales y reservados exclusivamente para los propios españoles. Sin embargo, Artigas volvería a romper las normas establecidas por el sistema colonial una vez más, quedando registrado como el primer natural de territorio designado Oficial de Policía.
Desde 1796 hasta 1810, Artigas sirvió a España y lo hizo como Policía, y solo después del Movimiento de Mayo de 1810, el Prócer se vería inundado de ansias libertarias, que también alentaban los demás americanos, pasando a convertirse desde entonces en un auténtico soldado de la Patria, poniendo su espada al servicio de la causa libertadora y recibiendo de la Junta Patriótica instalada en Buenos Aires, el grado de Teniente Coronel del Ejército de las Provincias Unidas del Río de la Plata.
En febrero de 1811, el Prócer deserta con muchos otros de sus Blandengues, rompiendo los lazos que lo unían a la Corona española.

Material publicado en Historia de la Policía Nacional Uruguaya