MI NUEVO BEBE
Ese bebé que los años y la vida
un día pusieron a mi cargo
es la misma personita que hace tanto
lloró de alegría al oir mi llanto.
El mismo bebé que nueve lunas antes
de oir aquel, mi primer llanto,
era la mujer a quien mi padre amaba
la voz y el corazon que yo escuchaba.
La misma mujer que día a día
compartió conmigo el crecimiento,
de madre, de bebé y sin embargo
con el mismo corazón latiendo tanto!
Y pasó la época de abrazos,
de brazos creados para acunarme
de lagrimas muy bien disimuladas,
ante la tos, la fiebre o lo ignorado.
Vinieron los días de las charlas
¡como le habra costado contestar
los miles de "porqués"
que siempre en mi vida han abundado!.
Sé que jamás quedó uno sin respuesta,
sea ésta dolorosa, dura o tierna
o tal vez solo una broma diluyera
esa enfermiza curiosidad que aún me aqueja.
Vino tambien la época en que tuvo
que refrenar mi rebelde naturaleza
diciendo el casi celebre: ¿porque lo digo yo!"
o levantando en vilo mis "perezas".
Ese fue el mismo tiempo en que esos brazos
estrechándome en silencio consolaban
las penas tontas, "importantes" , de la inquieta
adolescencia que "quien sabe si acababa"
Y asi entre abrazos, risas, gritos
¿y porque no? algún "moquete" bien ganado
y otros tal vez, no bien ganados, merecidos,
llego el tiempo de volar, dejar el nido.
Pasó mi vida...pasaron tantas cosas...
paso mi niño...
pasaron los triunfos, los dolores
las alegrias, en fin...pasó Dios mismo
trocando la "rebelde" de los quince
en un ser humano bien vivido.
Y llegó la enfermedad llevando no solo
su mayor virtud: el buen consejo, sino
su brillante mente, preparada, culta,
en nuestro dulce Dios tan bien formada.
Su don de gentes, su brillo, el señorio
que sin embargo aún se nota en la prestancia
que hoy sorprende a quienes ella trata.
Ya no puede valerse por si misma.
Yo ya no tengo mi niño, mi querido,
pero tengo este nuevo bebé que fue mi madre
dependiendo de mi en cada latido.
Y el Señor cambio mi rebeldia
de una vez por todas en Paciencia
para hacer vivir a mi niñita
cuidada, mimada, solo mia.
Y cuando estrecho ese cuerpo frágil, tierno,
doy gracias sin fin por conservarla
por haberme permitido ser paciente
por haberme animado a susurrarle
sin temor, al fin!... "te amo".
Ah! ...y me olvidaba....
ayer mi nuevo bebé, en su delirio...
me llamó "mamá" por vez primera
y yo supe que si, ¡yo soy su madre!
y lo seré todo el tiempo que El lo quiera.
26/03/2003