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Año II - Nº 77 - Uruguay, 7 de mayo del 2004

Se nos vienen las internas!!!!
3 de mayo, día de la Libertad de Prensa
Elecciones Internas
Chairando Ideas
La poesía de Rondan Martínez
Balneario Barra de Valizas
Ojos Uruguayos en Brasil

Locuras de un fin de cuatrimetre...

No podemos tapar el sol con un dedo
Sucedió en España
¡Qué atrevidas estas mujeres!
Filman "Diario del Nuevo Mundo"
Dos oportunidades para milonguear con Nasser
Así somos
Hurgando en la web
La Fé, desde el punto de vista del judaísmo
Si está pensando en mascotas, ¿Por qué no un Caterpillar?
Anécdotas Bancarias: El Préstamo
¿Se asusta de lo que vió o del futuro que va a venir?
La guerra preventiva llega a Internet
El Poder
La Cocina Uruguaya
Rincón de Sentimientos
El Interior también existe
Olvidémonos de las Pálidas
Las Locuras de El Marinero
Correo de Lectores

 
Segunda Nota:
La Poesía de Rondan Martínez
Al conmemorarse un nuevo aniversario de su muerte ( 27 de abril 2000) hemos creído oportuno transcribir la opinión de alumnos, profesores y periodistas que al margen del trato diario,compartieron su poesía y las clases de creación poetica del liceo Piloto de esta ciudad en la decada del 60. Alcides Romero (alumno): “ cuando terminaban las clases del Taller nos ibamos con él sin rumbo fijo, acompañandolo y conversando de poesía. Que hermosos que fueron los años de la década del 60, con el liceo generando cultura, con profesores que al margen de su asignatura tenian tiempo para hacernos “consumir” fuera de horario esa otra cultura que el tiempo nos negaba en el aula.” Por su parte Julio “Pico” Decuadra (cantautor)
destacaba su primer contacto con el poeta de esta manera: “Sin lentes y de lejos no pude precisar la figura de un hombre que en esos momentos se bajaba de un pequeños Morris. Nos separaban muchos encuentros. Por eso la sorpresa y la distancia llegaron juntas en pareja. Lo conocí como docente en el liceo regional de Chuy en la década del 60 donde se desempeñaba como profesor de letras en un
El poeta José María Rondan Martínez.
taller que compartía con otros excelentes profesores como Jesús Perdomo y Jorge Calvette. Allí se dieron cita la literatura, la música y la poesía por su órden. Pero ese día no podía imaginar que tan distiguida personalidad se pudiera arrimar hasta mi casa. San Miguel me brinda estas cosas y me las trae en las maletas viajeras de la vida, a pesar de ser una Villa inexistente para el pequeño diccionario ilustrado. Sesenton, estatura mediana, rostro aindiado y moreno, conservando aún su abundante cabellera oscura y hondulada. Dijo haber venido a traerme unos elogios y a interesarse por mi obra. Conversamos largo rato y acordamos mantener un contacto más fluído. Recorrió la casa, nos dimos un abrazo y se marchó. En la quietud de mis libros y cuadros quedaron suspendidas sus palabras. Estuve cara a cara con un escritor y poeta de excelencia y por ese motivo el gran maestro Zitarrosa se digno incluirlo en su riguroso repertorio. Estuve frente a frente con el autor de un clásico del cancionero uruguayo contemporaneo como lo es el TAIPERO……”

“ Plazas del recuerdo
son las noches del Taipero
peon del arrozal
doblado en surcos y luceros,
cuñas de esperanzas
clavada en Cebollatí….

Dura es la canción en la cosecha de febrero
Cuando el horizonte,
Se hace amargo canto obrero
silva el agitar del arrozal tan infeliz…
vida triste es esta, la del arrozal
unos pocos pesos para malgastar……”

DESDE EL HOSPITAL VILARDEBO: VOCES DE LA CAMA 9…

Hace algún tiempo recibimos la visita del periodista olimareño Sergio Sanchez y le regalamos el libro Hospital Vilardebó 7 Bis, donde se habian reunido los pòemas escritos por Rondan Martínez, durante su internación en este centro asistencial. Cuando se produjo su partida nos dejó un extenso manuscrito señalando en parte medular: ¿ que pasa cuando un poeta es internado en el Hospital Vilardebó? Pocas cosas tan tristes como la soledad en medio de la sala de un hospital psiquiatrico. El que la vive, rara vez tiene elementos para contarla. Hay que verlos para conocer el cielo de tanta angustia:

“afuera crece el día y el follaje del árbol
me quita el cielo,hay olor a remedios
soledad de zapatos alcoholicos
ruidos de jeringas hipodérmicas…”

“Cama numero 10
Vilardebó, tristeza
La tibia beatitud de las frazadas
Abriga mi esqueleto.”
Nadie vino a verlo…

Quiso morirse un poco
Y luego de mirar el cielorraso
Intentó descifrar en las paredes
El porque de la ausencia.”

Leo el libro que el profundo y conmovedor poeta rochense escribió mientras estaba en el Vilardebó y una a una sus gotas de soledad me mojan hasta empaparme. Se trata de la soledad en su dimención mayor, no porque sea la de un poeta sino porque puede reflejar tantas angustias y a la vez comunicarlas desde las tripas. Como cuando encuentra un epiléptico:

“Salí una tarde y me encontre de pronto
con un temblor maduro en carne joven…
Epilepsia del grito
Tendido sobre el estiércol de palomas….
Crucificado el hombre en las baldosas,
Inerte, sin destino,
Parecía im insecto traspasado
Por espinas agónicas.
La tarde estaba alta todavía
Pero se derrumbó junto a mi angustia.”

Frente a tu mar océano del Chuy, hermano poeta, al amanecer de un verano, camino contigo por los pisos sucios de la sala de hombres del Vilardebó; recibo tus penas y tus lágrimas expredasadas en poesía. Me veo contigo, sentado al costado de tu cama. Yo no se mucho de la vida, casi nada. No sé porque tantas veces las musas del poeta precisan del alcohol para animarlas y porque vienen en bohemias, vidas que se consumen solitarias. Conozco tantos poetas que han recorrído el duro sendero del alcohol que destruye lo fraterno. Tal vez la amistad entre el creador y el vino sea una cuestión personal, como tantas. Que el follaje del árbol no te quite el cielo. Bienvenidas tus palabras, las de toda la vida, las de tus versos y canciones y ojalá venga pronto el día que todo el país se permita cantarlas y amarlas. Y también las de este libro, lleno de olor a hospital y pobreza, con ruido de personas amargas y donde llegan a expresar tanta angustia que piensan que hasta el suicidio puede llegar. Estas poesías de lluvia gris y soledad son despertadores del alma. Para el que toma y le hace mal, porque le muestra un mundo embromado al que puede llegar, y al que no tiene el problema, porque le enseña un mundo casi desconocido de verdad, pero sobre todo, que buenas tus palabras para el que trabaja en el hospital y para el que está internado. A los dos les parece que el país no se entera de que los hospiatles psiquiátricos existen. Si te fijaras hay tambien en las paredes del edificio señales claras de lagrimas y soledad. Gracias por retratarlas y tener presente a enfermos y personal de salud que entre estos altos muros que la sociedad levanta tratan de mejorar o esperan como tu anciano del poema que su tiempo de apague para siempre en calma, sin molestar, como si sobraran. Lamento que poca gente haya leído tus poesáis hasta hoy. Tu voz no se apagará.” Muy poco deberíamos agregar a la evocación del periodista Sergio Sanchez en este nuevo aniversario de la muerte del poeta. Sin embargo su ARTIGAS COMPAÑERO, poema de 25 páginas escrito en el año 1964 nos ofrece al hombre en toda su dimención; con sus grandes virtudes pero también con sus defectos lógicos, cuando “era solamente “un hombre perdido entre otros hombres”, cuando era solamente José Gervacio.

“Voy a ubicar tu nombre, cuando entonces
todavía no andaban por la Patria
tus frases como soles, tus palabras mayusculas,
cuando eras josé Gervacio Artigas.
Eras entonces nada más que un hombre
Perdido entre otros hombres.
Esas cosas pequeñas, cotidianas
Son las que quiero para ver tu estampa
Como cuña de sol en nuestra Patria.
Por ejemplo te veo cabalgando
En tu caballo zaino legua y legua,
Hasta encontrar cansancio y pulpería,
Hasta encontrar guitarra, naipe y trago,
China, requiebro y una copa arisca,
Ese molde tan macho es el que quiero
Para este criollo que me dio el lucero.”

Hay tambien un parte que describe cuando ante Artigas blandengue todavía se rindió un famoso matrero sin abrir fuego, retratando con maestría sus andanzas por esta frontera:


“Ayudante Mayor de los blandengues
con 100 hombres marchaste a la frontera,
el Chuy te vió alerta y vigilante
hacechando los grillos y el lucero.
El infinito mar tuvo una copla
Que te habló de naufragios y veleros
Una gaviota se perdio a lo lejos
Y alguna pena se te fue con ella.

“Con la noche prendida a tus espaldas
Santa Teresa saludó el regreso
Desensillaste el cuerpo y el caballo
Y resumiste en el papel del parte
Tus peripecias de hombre en la frontera………”