El cacique "Águila Negra"
Escribe: Dr. Enrique Rimbaud
No repuesto aun de la farra nocturna, anoche vinieron el "Flaco" Gustavo González y su mujer Alicia a comer un asado en casa, ellos están viviendo en El Salvador desde hace meses, y las copas y los cuentos fueron corriendo mientras las brasas chamuscaban eróticamente sendos pedazos de carne cebuina dispuestos estratégicamente sobre el parrillero…., como decía, aun sin reponerme, salí a la Facultad a las 6:50 dado que había quedado con los estudiantes de hacer una necropsia de un Pelibuey, enviado por un colega, de un caso de mortandad que esta ocurriendo en las afueras de Masaya…
Si el dolor de cabeza no es un buen compañero para trabajar en la mañana, menos lo es el hedor de un cadáver de oveja…
Terminamos a eso de las 11:00, y antes de salir a un asado donde unos españoles y un uruguayo recién conocido nos habían invitado, pase por la oficina a revisar los correos y tomarme una senda taza de café…
En eso estábamos, cuando entra mi secretaria, Carolina, con cara de consternación, y me dice bajito: "Doctor, afuera esta el cacique Águila Negra que quiere hablar con Ud…."
Sin saber a ciencia cierta a que atenerme, la mire a medio camino entre la risa y la puteada ligera, pero cuando le ví la cara note que no era broma, así que le pregunté:
- Quien?
- El cacique Águila Negra, Doctor!!!
Como no cambiaba la cara de susto, le dije que lo hiciera pasar….
Segundos después, entre un moreno, de barba y bigote ralo, mal vestido, portando una gran y luminosa sonrisa, que presuroso, entro, me dio la mano en un fuerte apretón, y se sentó comenzando a hablar casi sin respirar, contándome que era el Cacique Águila Negra (dicho en Miskito, Ingles y luego en Español), líder de la Comunidad Mataya, de la Tribu Miskito, y que venia representando al Consejo de Ancianos, que querían establecer un convenio con nosotros para enviar unos treinta Indígenas Miskitos a estudiar Medicina Veterinaria…
Se vé que puse alguna cara, porque presuroso comenzó a mostrarme credenciales que así lo acreditaban…
Tomó una bocanada de aire, y con ese impulso, hablo sin parar como una media hora sobre la revolución, la guerra con la contra, la contaminación ambiental, la costa atlántica, los camarones, los indios enfermos, como los trataban, las necesidades de desarrollo, que se querían independizar de Nicaragua, la ganadería en el atlántico, los animales en extinción, etc., etc., etc.
De vez en cuando se le volaba el pájaro y me hablaba en Miskito, pero cuando veía que no le entendía un pepino, seguía con el inglés, hasta que se encarrilaba nuevamente en el español más puro…
Luego me dijo que tenían el dinero para pagar los estudios de los estudiantes, me agradeció unos quince minutos que lo hubiera recibido, se paro, me saludo, y se fue… prometiendo volver en veinte y pico de días….
Quedé por un rato largo clavado en el sillón, sin saber que pensar o hacer….
Evidentemente, una nueva aventura a emprender, enseñar Medicina Veterinaria a indígenas Miskitos, veremos como nos va…
Un abrazo para todos
Enrique