Año II - Nº 99 - Uruguay, 08 de octubre del 2004
 
- Amenazas y oportunidades para el Partido Colorado
- Pensando en el día después
- Ecos de la Semana
- 7 de octubre, Día de la Antártida Uruguaya
- Carnaval y Año Bisiesto
- Ecología y Medio Ambiente: ¿Se reduce la vida útil de la represa?
- ¿El 31 de octubre, nos jugamos el destino?
- Romeo Casas Garibaldi: Decano del periodismo fronterizo

- Varios Finales Inéditos

- "FAHRENHEIT 9/11": la temperatura del terrorismo
- El Cacique "Aguila Negra"
- ¡Qué Tontería!
- El Cerro de los Rochas
- Potencial y razones de un
Gin Tonic!!!
- Deportivísimo
- Noticias de España
Espectáculo:
- Avant Premier
- Telemarketing Vs. Showroom
- Algo distinto, se presentó Federico Deutsch
- Elección Miss Uruguay en el Radisson
- La Movida Joven II
- Lo que se viene
- Chairando: Nuestra virginidad turística
- Hurgando en la Web: Capilla del Sauce
- La dimensión de la ética
- El mundo conceptual de la
propiedad
- Qué espero de estas elecciones
- Bitácora Política
- Bitácora Uruguaya
- Información Ciudadana
- La Cocina Uruguaya
- Rincón de Sentimientos
- El Interior también existe
- Olvidémonos de las Pálidas
- Las Locuras de El Marinero
- Cartas de Lectores

1 Campaa Mundial Seguridad en la Red

 

¡ QUÉ TONTERÍA !

por Graciela Vera
Periodista independiente

“España y Uruguay trabajarán bilateralmente para buscar una solución a la situación de los inmigrantes irregulares uruguayos, empezando con una reunión dedicada al tema la "próxima semana", decía a principios de año la entonces ministra española de Asuntos Exteriores, Ana Palacio.

Pero resulta que esto se prometía casi al final de un mandato y aunque no se hubiera tenido en cuenta que podía darse un resultado electoral adverso, el progreso de las conversaciones en cuestión nunca comenzó a gestarse.

“Nos sentimos orgullosos del esfuerzo solidario que nuestros compatriotas volcaron al servicio del crecimiento de Uruguay y bienestar de sus habitantes", manifestaba en la misma fecha el Rey Juan Carlos I de España y agregaba, ¿realmente estaría convencido de lo que decía?: ”hoy son también muchos uruguayos los que han decidido fijar en España su nueva residencia y aportar lo mejor de su esfuerzo al desarrollo económico y social español”; hasta aquí entendemos el mensaje de cortesía que nunca debió convertirse en eufórica esperanza para nadie por más que el Rey, que no tiene poder de mando, haya expresado, quizás con el corazón en la mano, tal vez como frase reiterativa en una época de también reiteradas visitas de presidentes americanos: "Merecen por ello todo nuestro reconocimiento, respeto y afecto".

Y fue entonces que nosotros escribimos (IU Nº 64 del 06/02/2004) refiriéndonos a la entrevista mantenida entre presidentes y cancilleres de nuestro país y del reino de España: ….“Batlle habló con Aznar. El Canciller Didier Operti lo hizo con la Palacio, y algunos medios de prensa uruguayos echaron a volar campanas por los resultados. ¿Cuáles? Si en lugar de salir de allí apretando una carpeta con un reconocimiento del Tratado de 1870 apenas si nos llevamos la promesa de que se va a estudiar la situación”.

¿Realmente alguien creyó que iba a ser tan fácil lograr que el gobierno español reviera su posición referente a los Tratados firmados con países americanos?

Una suposición así no deja de ser una tremenda tontería.

Pensar que Uruguay es el único país con el que España ha consolidado los vínculos de fraternidad firmando Tratados es otra enorme tontería.

Opinar sin haber vivido la realidad española, no por lo que dijo fulano o propuso mengano como partes interesadas, sino ubicándose en la misma fila de butacas en las que están sentados los que decidirán el destino de los uruguayos que viven sin permisos de residencia en España, y a los que ciertamente no les importa que sean uruguayos quienes reclaman, o argentinos que también tienen derechos, o colombianos, o cubanos, o chilenos, o peruanos a los que tampoco se les reconoce la validez de los tratados firmados, es una temeridad en la que la prensa responsable no puede caer.

Las autoridades españolas pretendieron desvirtuar la validez del Tratado de 1870 tratando de hacer aparecer al de 1992 como rectificatorio del primero cuando en realidad lo que hace es consolidarlo.

No lo decimos nosotros, lo dicen las Audiencias Provinciales donde los uruguayos han presentado demandas judiciales. Lo dice el Tribunal Supremo de España al fallar a favor de nuestros compatriotas desestimando los recursos en contra presentados por organismos oficiales.

Sin embargo el Gobierno español, el de ahora, del Partido Socialista, que como el anterior del Partido Popular se empeña en negar la vigencia de los Tratados firmados, curiosamente el de 1992 por un presidente socialista: Felipe González; está conculcando su propia ley porque un Tratado Internacional toma categoría de norma de obligado cumplimiento entre las partes.

¿Alguien piensa que la promesa que se llevaron en sus valijas Batlle y Opertti garantizaba una regularización de nuestros compatriotas?

“Buscar una solución” puede tener más de una interpretación y entre la regularización y la deportación, mil y una opciones de dar, o no, respuesta al problema.

Una semana exacta, antes de hablar con nuestro Cansiller la Ministra Palacio se había entrevistado con el Canciller argentino Rafael Bielsa y entonces había asegurado que: “A partir de hoy se pondrán en práctica reuniones de trabajo permanentes entre ambos países para buscar la mejor forma de resolver la situación con un horizonte de noventa días. En ese lapso el acuerdo tácito implica suspender, en principio, la expulsión de los argentinos detectados sin la documentación adecuada y encontrar el camino menos traumático para regularizar la residencia de los más de 80 mil argentinos radicados sin permiso”.

Hubo quién lo creyó, quién cantó loas y se sintió victorioso, ¡Qué tontería!, pasaron los noventa días, no ha habido soluciones y se siguen deteniendo y expulsando argentinos; como también uruguayos, no lo olvidemos; peruanos, colombianos, ecuatorianos, marroquíes, subsaharianos… colocados en una misma bolsa, los inmigrantes no tienen Tratados.

Los Tratados Internacionales los firman los presidentes representando a los países. La prensa dará testimonio mostrando la foto de rigor: el apretón de manos.

¿No quedaría mejor una palangana para lavarse las manos?, digo, por aquello de Pilatos…

Se me ha ocurrido otra tontería; voy a exponerla porque las tonterías algunas veces dejan de serlo si nos reímos de nuestra credulidad:

¿Firmarán los presidentes estos tratados con los dedos cruzados como cuando los niños juran lo que saben que no cumplirán?

Por ahora nos quedamos con una explicación que, visto el problema desde la butaca a la que me refería antes, hasta resultaría lógica.

Nos decía hace pocas semanas el Director de la oficina de Trabajo y Seguridad Social de Almería: “Reconocer los tratados sería tanto como abrir la puerta”. Y todos sabemos que la puerta apenas si se va a entornar.

Lo que no podemos saber es si de una puñetera vez tendremos una Cansillería que defienda los intereses de los orientales exigiendo al gobierno que sea, español, americano, italiano o de cualquier punto del planeta donde haya un uruguayo, respeto hacia el país soberano que pretendemos, siga siendo soberano.

No es este el momento de pedir compromisos a los candidatos presidenciales. Ninguno va a negar apoyo a los emigrados; ¡Que tontería!, a pocos días de la instancia electoral las promesas valen tanto como un voto en blanco.

Esto es lo que hay y no hay más cera que la que arde: mentiras, falacias, engaños y torticeras actuaciones desvirtuando lo que debería ser nítido, concreto y ajustado al más estricto Derecho Internacional.

¡Que tontería esperar otra cosa!

Almería, el sur del norte, 2 de octubre de 2004.