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"El círculo vicioso de la estupidez colectiva"
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Por: Helena Arce
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Hoy dijeron esa frase, en una película de HBO, no supe como se llamaba, ni de que trataba, simplemente la oí mientras pasaba cerca de la televisión, .
Esta semana para mi se ha hecho de frases, como la que titula el libro de Marcos Cantera Carlomagno: "Todos contra todos", del cual he apenas leído unas páginas. Es que leo antes de dormir, o en mis interminables viajes semanales a Maldonado, más amenos gracias a la lectura.
No voy a hablar hoy del libro de Cantera, prometo comentarlo después de leerlo completo, sin embargo en las pocas páginas que leí, ya algo de lo dicho allí, me impactó:
"Pero la voluntad de negociar la solución de los diferentes problemas y la convicción generalizada de que una alternativa pacífica es lo mejor para todos es una característica primordial en la historia sueca. Estando en el mismo bote, lo mejor sin dudas, es remar todos para el mismo lado!"
Esto lo dice en una de las primeras páginas.
Nunca me gustaron las sorpresas, y un amigo me comentó que cuando llegara al fin del libro iba a quedar de boca abierta, por lo que antes de seguir, recurrí a mi vieja costumbre de leer las últimas páginas. Nunca nadie pudo entender mi costumbre de leer el final de las novelas de Ágata Christie, y a pesar de ello finalizar la novela. Sin embargo quitando la ansiedad de saber como termina, puedo disfrutar cómodamente la lectura.
Debo recorrer el resto del libro para comprender el impactante fin, sin embargo las oraciones con las que Cantera cierra su libro, justo contrastan con la frase que más me impactó hasta ahora:
"Nos estamos refiriendo al arraigado sentimiento colectivo y al firme convencimiento, que con una sociedad unida y tolerante, dispuesta al sacrificio y al compromiso como forma de salvaguardar el bien público, puede tener éxito. Y en el Uruguay luchan todos contra todos"
Se ve que en lo más profundo de mi subconsciente, han quedado nadando esos conceptos, pues no pensé en ellos en todo el día, mientras mi yo conciente nadaba entre declaraciones juradas impositivas. Sin embargo al escuchar esa frase que hoy da nombre a mi nota, me vino a la mente esos dos párrafos del citado libro.
Y entonces entendí, el famoso problema de los valores, los valores a lograr o a recuperar si alguna vez los hemos tenido. Los valores que deberían primar en esta sociedad, no son los valores éticos que marca una religión, cualquiera esta sea, ni una época, sino los de la unidad de todos como integrantes del mismo bote. Donde debemos salvar el bote, recordando que es para todos los que en el vamos, y que para ello debemos remar juntos y para el mismo lado. ¿Serán valores tan fuera de lugar, los que hablan de igualdad, libertad, tolerancia, solidaridad?
Mientras no entendamos que excluyendo, dividiendo, desintegrando no vamos a llegar a puerto. Mientras no entendamos que queriendo acaparar las provisiones para uno solo y realizar el mínimo esfuerzo, dejamos a los demás exhaustos y sin posibilidad de reponer fuerzas, no vamos a llegar a puerto. Mientras no entendamos que los niños deben ser primero que nada y los mejores alimentados, pues son nuestro relevo, no vamos a llegar a puerto.
Y mientras excluyamos, dividamos, desintegremos, acaparemos, y descuidemos a los niños, estaremos sumergidos en el círculo vicioso de la estupidez colectiva. Círculo que por otra parte se haya globalizado, seguramente siguiendo la costumbre de internacionalizar lo malo.