El día después
Escribe: Dr. Enrique Rimbaud
No se como quedara un lugar luego de que pasa un huracán, pero no debe ser muy diferente de cómo quedo mi casa luego de la fiesta de ayer…. desde las 11 del mediodía hasta las 11 de la noche, durante doce horas, la gente entro y salio de mi casa festejando mi cumpleaños cuarenta y cinco…
Ahora, de madrugada, una sed rabiosa, un dolor de cabeza semi permanente y unas ganas terribles de ir al baño se juntaron para despertarme, y llevarme lenta pero parsimoniosamente al baño, sin agitar mucho, en aras de no inducir al dolor de cabeza a que se incremente…
Doy una vuelta por la casa, y por todos lados se van vasos, servilletas, restos de chimbombas (globos), platos y botellas vacíos, envoltorios de papel de regalo, discos, papeles, la guitarra descansando en una mecedora, el parrillero vacío pero cansado, los restos de queque (torta) y las mayonesas que primorosamente y coloridamente había preparado la rubia (de palta, de apio y de chirtoma)…
Hay regalos que ni recuerdo quien los trajo, botellas que no se donde aparecieron, situaciones que no se sabe como surgieron…
Amigos Italianos, Rusos, Israelíes, Nicaragüenses, compartieron el día en un ambiente de fiesta y de jolgorio…. Grupos totalmente disímiles, del club shalom, expertos internacionales, docentes de mi facultad, alumnos, amigos ganaderos, profesionales y amigos en general, se dieron cita en casa, donde ampliaron sus horizontes honrándome al brindarme su amistad y su alegría…
En algún momento algo de melancolía, no es fácil acostumbrarse a las ausencias, no tanto de aquellos que estan lejos, sino de los que ya no vamos a ver… Mateo, el viejo, la vieja, siempre hacen falta, y es en estas fechas que los recordamos más… a uno por hacerme padre, a otros por hacerme hijo, a todos, por hacerme en parte lo que hoy soy…
Hace 45 años, tras mas de doce horas de parto, a las dos de la tarde mi vieja me hizo ver la luz, arrojándome a un mundo intenso, activo, una vorágine que nos arrastra permanentemente sin decirnos donde vamos… veinticuatro horas después, ya en casa, sufría mi primer borrachera, cuando los viejos decidieron brindar por mi existencia con champagne, tomándome en la teta el vino puro sin las burbujas, dormí casi por un día entero luego de eso… y creo que es de ahí que siempre se me ocurre tomar algo en mis onomásticos, la marca de mi primer día…
En un momento de la tarde, mis amigos se trajeron un grupo de marimberos, que nos hicieron bailar largo rato al son de esos instrumentos propios del caribe, tan llenos de alegría y de color…
Comenzamos con un asado (riñoncitos, papas al plomo, chorizos, y colitas de cuadril) y terminamos con unos fideos a la carbonara, hechos por Antonio, experto italiano que se encuentra ahora en nuestra universidad, comer pastas hechas por un italiano y asado hecho por un uruguayo, es el colmo de la autenticidad…
Ahora, sacudido luego del baño, dado que fui a limpiar el calentador y este me recordó mi existencia dándome una patada de la putísima madre, lo que me decidió por ir a buscar un fontanero para cambiarlo, lo bueno fue que me quito la resaca de apuro, no hay nada como una descarga eléctrica matinal….
Pensar que en las películas, luego de un accidente de estos, uno queda con algún poder y se convierte en superhéroe, en mi caso, nada de nada, solo me ha quedado el pelo erizado y los ojos bien abiertos por un rato… de poderes, nada……. Bueno, hay situaciones que aun no he probado, veremos que pasa por la noche….quizás, quien dice….
Ya conectado, he quedado emocionado al ver los cientos de saludos recibidos por un aniversario mas de una agitada pero emocionante vida…
Creo que hoy nos dedicaremos a descansar con la rubia, dejando que el día se nos vaya entre las manos, mientras la vida vuelve a nuestros exhaustos cuerpos…
Un gran abrazo, desde el país de los volcanes y los lagos…