Año II - Nº 90 - Uruguay, 08 de agosto del 2004
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- Mitos y Leyendas del unicato caribeño (Volúmen I)
- 8 de agosto de 1974 - Samuel, siempre Samuel
- Consecuencias del Gobierno ilimitado
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- Quién va a ser nuestro próximo gobernante
- Samuel, en la Frontera de los
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- Anécdotas Bancarias: Capacitación automática

- Las puertas cerradas
- Todo el Deporte
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- Finalmente llega Whisky. ¡¡Brindemos!!
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- Así Somos: La clásica descripción de Isidoro de María
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- Comentando sobre emigración a Australia
- Las "Papeadas"
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Las "papeadas"
Escribe: Dr. Enrique Rimbaud

13 de Diciembre de 1981…… un calor de rayos, un mediodía insoportablemente pegajoso, y yo sudando la gota gorda al tener que limpiar en el fondo de casa los restos de pintura dejados por mis compañeros en el día de ayer de nuestra “fabricación de tizas”… derretíamos en una gran olla varias decenas de velas, mezclándolas con vaselina sólida y grasa de vaca, agregándole tierra de colores, luego las volcábamos en “moldes” que no eran mas que los cartones donde va enrollado el papel higiénico, logrando unas tizas gordas y grasosas con las que escribir en las paredes rápidamente y por la noche las consignas del momento…

Me doy un baño, pero el ambiente no daba para estudiar, había nervios en el aire, me tiro en la cama un rato con ganas de dormir una siesta, pero mi cuarto apestaba, bajo la cama, tenia los hectografos frescos, hechos de cola de pescado, donde con una matriz azul copiábamos volantes, que luego “imprimíamos” por cientos, pero la cola de pescado se hacia sentir…

Todo era muy casero, muy artesanal…

A las cuatro, me llama el “Conejo”, compañero de la Facultad, y me dice: “encontrémonos en la esquina de la Veterinaria Lasplaces a las 10, lleva un ovillo de hilo de cometa, un kilo de papas y algunas tizas…”

En esa época no se preguntaba, se hacia, me fui hasta el almacén de la esquina, compre un kilo de papas, y de paso llegue hasta la ferretería donde me compre un ovillo de hilo para remontar cometas… los puse en mi mochila de lona, y agregue cinco tizas y dos fajos de volantes, no sabría cuantos seriamos…

9 y media de la noche comencé a caminar hasta el lugar de la cita, vivía más o menos cerca e iba a llegar en punto…

Mientras iba llegando, vi alejarse a Jorge y Mario, hacia el estadio, y Miltiton y Mauren por la calle de abajo… el Conejo estaba en el muro, y cuando me ve, saca unos papeles con una serigrafía del General Seregni que decía: “Libertad para Seregni”… era el día del cumpleaños del general…

Mientras tanto, llego Francisco con Cecile, su novia, y nos pusimos todos febrilmente a atar las papas con el cordel, a practicarle un agujero a la serigrafía atándola también con el cordel, mientras hacíamos esto, alguien pintaba sobre el muro: “libertad para Seregni”…

Caminamos por la calle Larrañaga hasta la avenida Rivera, tirando las papas hacia los cables de luz, estas se enrollaban en los cables, dejando colgada la imagen del General del cable…

Entre corriendo y caminando, tomando puntería para embocarle al cable, en cinco cuadras liquidamos nuestras papas y nuestras tizas, separándonos con un abrazo y regresando cada uno para su casa…

Esa noche, con la respiración aun agitada y la adrenalina circulando, me dormí con una rara sensación de bienestar…

Al otro día, cuando fui a la Facultad, aun colgaban muchos de los carteles y no pude esconder una sonrisa… cuando miro a los estudiantes que entraban, empecé a descubrir otras sonrisas, y me puse a contar sonrisas, hasta que perdí la cuenta… entonces me dije para mis adentros: “Feliz cumpleaños General…”

Un abrazo triste para todos
Enrique