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Año II - Nº 62 - Uruguay, 23 de enero del 2004

El Primer Uruguayo en la Luna
Voracidad Fiscal
Salvajada Impositiva
Contrabando... ¿hormiga o tatú?
Sucedió en España
El hombre que superó su obra
Otra vez Paul Krugman
Ojos Uruguayos en Brasil
Chairando ideas...
Anécdotas Bancarias
Se olvidaron del Tratado de 1889
Uruguayos Enojados
Finalmente primó la cordura
Proyecto Uruguayo de Investigación
Simplemente una historia de emigrantes
Hurgando en la Web
Pensando desde adentro
Para salir de la crisis...
Ecos de la semana
País del tercer mundo, ciclista del primero
En el Río de la Plata se prendió un puntero
Rincón de Sentimientos
El Interior también existe
Olvidémonos de las Pálidas
El Marinero
Correo de Lectores
Humor Uruguayo
 
 
 
 
 

 

En el Río de la Plata se prendió un puntero
Por Pablo Ismael

A partir de la década del 70, los sistemas, los D.T. y la necesidad de ganar fueron extinguiendo a los maestros de las rayas de cal.

El Fútbol uruguayo se ha caracterizado a travéz de los años y de las formaciones nacionales y clubístas (Peñarol y Nacional), de contar con grandes malabaristas y creadores de fútbol que usaron la línea de costado de la cancha a su favor y para enloquecer a sus marcadores. En el monumento al fútbol Mundial, el mítico estadio Centenario de Montevideo, las tribunas América y Olimpia se vanaglirian de tener los hijos más dilectos. Desde Isabelino Gradín, el más cantado de los punteros, hasta Venancio Ramos, el más Chaplinesco de ellos; han pasado cientos y muchos que quedaron y quedarán en la historia.
   
Fuerza en algunos. Picardía en todos. Gol en casi todos. Velocidad y gran
manejo de pelota, potencia, sutileza y precisión. La raya los cobijó y ellos se encargaron de ponerles Firuletes. Alcides Ghiggia, el héroe del Maracanzo, fuerza y gol. EL “Pardo” Abadie, la inteligencia en su máxima expresión. El peruano Juán Joya, ídolo aurinegro. Luís Cubillas, “ Cascarilla Morales”,, El “Loro Bueno”, y “Pocho” Navarro, Antonio Alzamendi, “Pinocho” Vargas, todos ellos partícipes y protagonistas de las más grandes conquistas de nuestro fútbol. Hoy Olímpica y la América son testigos de las atléticas carrera del “Loro” Estoyanoff, de las isólitas pirutas del “Chino” Peralta, pero no basta, es muy poco. La gente extraña, el hincha añora. Parafraseando al gran tacuaremboense, don Tomás de Mattos, que noveló la figura mítica
manejo de pelota, potencia, sutileza y precisión. La raya los cobijó y ellos se del más guapo de los Rivera en su ya célebre “Bernabé, Bernabé”, el hincha, la tribuna, del corazón de los Uruguayos brota un canto, un clamor, a veces un suspiro: Venencio, Venancio, ¿Dónde Escondiste la pelota? ¿a dónde dejaste los zapatos? ¡ Mirá que se perdieron! Por lo menos, hasta ahora nadie los encontró.