Año II - Nº 94 - Uruguay, 03 de setiembre del 2004
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- El quinto jinete del Islam
- Sesenta años entre alzamientos armados
- Entre los fantasmas y la feria
- ¿Qué hizo Ud. por su Diputado?
- Consul: Liliana Buonomo - Desafío Cumplido
- Misas Campales
- Chairando Ideas: Que ellos pueden respaldar...

- Preocupaciones

- Los porfiados
- Para llegar a Europa
- Carter, Gaviria, el Petróleo y el Katchup
- La dignificación de la salud
- El día que me enderezaron el cactus
- Anécdotas Bancarias: Ingratitud
- Noticias de España
- Deportivísimo
- Buenas razones para
no dejar de fumar
- Hurgando en la Web: Historia de la Universidad de Montevideo
- Así Somos: Ricas Historias de nuestras vidas
- Emigrar a South Australia
- El inexistente salvajismo
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- Información Ciudadana
- La Cocina Uruguaya
- Rincón de Sentimientos
- El Interior también existe
- Olvidémonos de las Pálidas
- Las Locuras de El Marinero

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Los Porfiados

por: Walter Amaro
Sydney/Australia

Si usted ha pensado alguna vez que su suegra o cuñado son las personas más porfiadas del mundo se equivoca: aquí en Australia tenemos montones aunque no figuren en el libro de los records de Guiness. También les dije en alguna oportunidad que este país tiene paisajes maravillosos. Por donde usted se mueva, encuentra lugares de ensueño que sólo uno cree encontrar en esas grandes producciones de Hollywood. Sydney, particularmente, aunque no en forma exclusiva, reúne además de un número importante de lugares emblemáticos, cientos y cientos de kilómetros de playas encantadoras que atrapan al turista con un embrujo poético, donde se conjuga la paz del paisaje con la naturaleza salvaje.
Pero por cierto no es justamente de las postales de este país de lo cual quería contarles...se trata de "los porfiados".

Tal vez se sienta sorprendido por el título de esta nota. Pero aunque no hace faltar vivir en este lugar para entenderlo, puede parecer un tanto difícil hacerse a la idea del porqué.
Desde hace treinta años o más, cada "yoruga" sostiene una pulseada con el entorno. Créalo, la resistencia raya en lo épico o titánico. Cada uno de esos silenciosos obreros de nuestra comuna, puede parecer el más obcecado de lo ingenuos, o el más soñador de los porfiados; si no, no se entiende, todo lo que llegó a alcanzar nuestra gente en esta isla continente.

Hace 30 años atrás, no quiera pensar que complicado y triste fue para las damas visitar a un médico ginecólogo, o para los niños empezar el año lectivo.
Hoy casi es un jocoso anecdotario que superamos con lágrimas. Mujeres señalando con el dedo frutas o verduras frente al vendedor de turno, afanada en poder hacer las compras y llevar el alimento a la mesa familiar. Hombres que aceptaron cambiar cátedras por escobillones de limpieza, y oficios por plumeros. Niños que lloraron en silencio, alertados de la situación de su papis, mientras sufrían descriminaciones que llegaban hasta la agresión. Sin embargo, unos y otros, porfiadamente, fueron torciendo el curso de los acontecimientos.

Australia se nos fue haciendo familiar con el contacto diario. Aprendimos a levantar la voz amparados en el derecho y, lentamente, no sólo fuimos ganando un lugar en este multicultural espacio, sino que además, nos granjeamos el respeto de las personas provenientes de cada uno de los cientos de naciones que habitan esta tierra. Entonces empezamos a porfiar diariamente por aportar nuestra cultura y todos esos pequeños aderezos que algunos llaman tradición.
Surgieron panaderos que fueron capaces de amasar desde el típico pan marsellés al clásico pan con grasa, el sabroso postre Mazini o nuestro conocido postre Chajá.

Carniceros que tienen el orgullo de ventilar por ahí, que el conocido corte de "asado" sea hoy reconocido por todos los habitantes, y que nos hagan llegar a la mesa dominguera, chotos, chinchulines, mollejas, butifarras, pamplonas y por supuesto el embutido más popular del Uruguay que, aunque no son fabricados por Cativielli u O'Tonello, humean en cada entretiempo a la vera de una cancha de fútbol.

Albañiles, artistas, musiqueros, murguistas y cientos de ocupaciones más, comenzaron lenta pero continuamente a tomar forma en la rutina que nos alcanzaba a ese terruño que, a más de 10 mil kilómetros de distancia, seguía llamándonos con el mismo encanto y amor de una madre.
Las piezas fueron, valga la reiteración, encajando porfiadamente en ese tablero de nuestra vida. Hoy podemos acceder a médicos y especialistas en nuestra lengua, profesionales, abogados y hasta la misma educación cuenta con maestros que enseñan español como materia optativa. También tenemos una escuela de español en nuestro Club Uruguayo y otros lugares, debido a la porfía de nuestros educadores por mantener vigente la lengua de Cervantes en Australia.

El grupo de "Amigos del Uruguay" son otro grupo de encantadores porfiados que se resisten a que la pobreza golpée con dureza a nuestros niños en Uruguay, y mensualmente cada hijo de la "patria grande" pone 20 mangos para mantener comedores y merenderos en barrios periféricos o del interior.
También son porfiados quienes intentan mantener la cultura literaria y se manejan en el anonimato organizando festivales y concursos literarios, como el recientemente finalizado Alberto "Pocho" Domínguez que fue todo un suceso a nivel nacional e internacional. Esos mismos luchadores difunden nuestros tópicos folklóricos a través de las letras, la música y el teatro.

Porfiados son aquellos que subieron a un escenario a los parodistas Negros Armónicos hace una ponchada de años, y que todavía hoy día podemos verles con esa misma sonrisa sobrellevando años con la premisa de que Momo no envejece. Murgas que desde los tiempos de "La Bacana", hasta nuestros días con "Vientos de Murga" y "7 y 3", se siguen pintando en cada Carnaval, y nos trasladan en el potro del regocijo, hasta nuestros años mozos, haciendonos creer que todavía estamos ante la presencia de Tito Pastrana o Carlitos Céspedes en cualquier esquina del paisito.

Gente que considera en ese "mano a mano" con la solidaridad, que Uruguayos Unidos debe mantenerse en la brecha para llegar en forma eficáz y contundente con un aporte a cada institución que solicite su concurso, aunque porfiadamente también, evite politizar con nuestros representantes diplomáticos, cuando a cambio si lo hace con los políticos australianos.

Hoy por hoy, contamos con medios de difusión locales que nos acercan las noticias y el acontecer del país al minuto, gracias a la magia de la Internet. La prensa escrita de habla hispana cuenta también en esa interminable lista de porfiados perdurando como el caso de "El Español en Australia", y "Noticias y Deportes", por más de 30 años, acercándonos toda la información nacional e internacional.

Podríamos ennumerar cientos de casos y situaciones que reafirman nuestro concepto de ser una comunidad porfiada. Casos como la visita del ex embajador de Uruguay en Australia, César Ferre Burlé, que de paso por este país no pudo substraerse a la convocatoria de Uruguayos Unidos, el 29 de agosto donde se festejó el 179 aniversario de la Independencia del Uruguay. Las horas de trabajo y dedicación del Cónsul General del Uruguay, Jorge Pouy levantando pabellones para exhibir la Primera Exposición Ibero-americana de Arte en este mismo evento comunitario. O la positividad y mensaje de nuestro cuerpo diplomático a través del Embajador Dr. Pedro Mó-Amaro, quien siempre nos oferta la posibilidad de un diálogo franco y la certeza de contar con un respaldo efectivo.
Estimo que como dice mi mecánico: la vacuna prendió pronto. También ellos han visto que en esto de ser porfiados somos tantos como uruguayos hay en el mundo.

Aquí, allí y más allá, siempre habrá quien tome la posta y continúe porfiando por nuestras cosas. Por mantener un lugar donde nos encontremos y seguir pensando que somos los campeones del mundo al fútbol, a la bolita, al hoyo pelota, la mancha y a cuanta cosa se nos ponga por delante. Porque como ya les anticipé una vez aquel dicho de Gerardo: "podrán sacar al uruguayo del Uruguay. Pero jamás al Uruguay del uruguayo. Y mientras eso suceda, seguiremos siendo porfiados..¿ta...?
Nos encontramos en siete días. Hasta entonces.