CARTER, GAVIRIA, EL PETRÓLEO Y EL KATCHUP
Jimmy Carter y Cesar Gaviria llevarán a su tumba la consigna de ser los dos individuos quienes dispararon el tiro de gracia directo al corazón de lo poco que quedaba del concepto democrático en la América Latina.
Estos dos indivíduos, igual que millones de Venezolanos patrióticos, se dejaron manipular, a ser convencidos que el derecho de libre expresión era posible en el referendum del 15 de agosto. A los Venezolanos quienes, con toda dignidad, formaron colas interminables con la esperanza de utilizar su derecho al voto en los que todos consideraban sería una prueba democrática y seria, se les debiera excusar. Un evento como este jamás había ocurrido en su país, que si ha vivido un poco de todo desde los días de Simón Bolívar. Pero ningún gobierno anterior jamás había concebido y ejecutado un fraude de magnitud tan monumental, tan impetuoso y tan descarado.
Pero que Carter y Gaviria, dos monumentos notables y respetados en el mundo de derechos humanos y diplomáticos, hallan caido en este fraude absoluto, haberse dejado manipular como dos títeres bobos, y al terminar el proceso dar su bendición absoluta a este proceso tan patentamente fraudulento, producirá una reacción en cadena cual causará daños irreparables a los pocos focos de democracia que existen, hoy en día, en las Americas.
Chavez, gracias a los Sres. Carter y Gaviria, tiene ahora carta abierta para eliminar toda oposición dentro de Venezuela, mientras utiliza su riqueza, gracias al alto precio de petróleo, para continuar con el programa de sus compinches, Fidel y Lula da Silva, para el domínio ‘democrático’ de América según el plan base del foro de Sao Paulo del cual los tres son socios vitalícios..
La eminéncia de estos dos hombres cargará para siempre una aureola enchumbada con la sangre de todos aquellos ciudananos de nuestros continentes quienes perderán su vida peleando, ni más ni menos, para que su humilde voto cuente.
El bravo pueblo venezolano acaba de darnos muestras indiscutibles de patriotismo, perseverancia y tenacidad, al obligar a Hugo Chávez, por medios pacíficos, a celebrar una consulta popular en la que, según resultados oficiales, el actual presidente ha garantizado su continuación en el poder hasta el final de su mandato, ratificado por los observadores internacionales, con una obsecuencia jamás vista. No es casual que este escenario esté enmarcado en el contexto de otros acontecimientos externos de índole económica: los precios internacionales del petróleo.
Se sabe que paralelamente al complejo juego político montado dentro de Venezuela para el plebiscito, el mundo asiste atónito a la escalada de los precios del petróleo promovidos por grandes empresas internacionales, con el beneplácito de los países productores del crudo - Venezuela entre ellos - que aducen 'factores estructurales' no muy bien explicados y mucho menos entendidos, por estar enmarcados en el juego geoeconómico global.En este juego geoeconómico intervienen los intereses de los países musulmanes, las próximas elecciones norteamericanas y la ubicuidad de Arabia Saudita, entre otros factores.
En este mismo escenario - semanas atrás - una gran empresa petrolera española, la Repsol YPF, anunciaba desde Europa que había descubierto petróleo en la costa norte de Cuba, pero que "no era de la calidad como para explotarlo", dejando en suspenso la continuación de las exploraciones, que según el mismo anuncio, habían resultado en la seguridad de la existencia de petróleo de alta calidad. Una historia muy mal contada, y tan mal contada es que los "valientes y audeces" conquistadores de otrora no se animaron a decir que el petróleo encontrado tenía un contenido de azufre tan alto, que solamente la tecnología norteamericana de refinación podía hacerlo rentable.
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Es difícil, en un escenario de escalada de los precios internacionales del petróleo, imaginar que el dictador cubano - asfixiado por un endémico problema energético interno - permitiera "dejar para después" la explotación de los nuevos yacimientos descubiertos por la Repsol, por el simple hecho de que las grandes empresas petroleras internacionales no querían que el flamante volumen adicional de petróleo cubano echara a perder la fiesta del petróleo a 45 dólares el barril, sin exigir para si una jugosa tajada.
Para cualquier observador de la realidad internacional, resulta claro la existencia de un acuerdo entre Repsol y la dictadura cubana - ratificado por las grandes empresas petroleras - para que Castro aceptara la variante de postergar la explotación de sus yacimientos. En esa alternativa, el plebiscito venezolano jugó un papel destacado, junto a los probables resultados de la inminente elección presidencial norteamericana.
De la misma manera que la permanencia de Hugo Chávez al timón de Venezuela beneficia los planes de una escalada controlada del precio del petróleo para un nivel no inferior a 45 dólares el barril, la permanencia de Bush en la Casa Blanca camina en similar dirección, a pesar de los desentendimientos políticos entre el presidente norteamericano y Chávez. Ni siempre los intereses económicos coinciden con los intereses políticos, pero la experiencia indica que siempre es la economía quién decide.
Por otra parte, la permanencia de Chávez en el poder garantiza al dictador cubano un suministro de petróleo a precios subsidiados - casi de gratis - en un marco donde la elección presidencial norteamericana juega también un papel crucial para la estabilidad política futura del gobierno cubano. Por una parte, la actual administración de la Casa Blanca, al tener fuertes vínculos con las grande empresas petroleras internacionales, evidentemente no fue ajena a las gestiones de la Repsol en la Habana para asegurar la colaboración de la dictadura, sin que se sepa la naturaleza de los compromisos formales con la Habana. Por otra parte, la aparición de petróleo en Cuba la convierte inmediatamente, no sólo en un país interesante para las grandes empresas petroleras (como lo es Venezuela en la actualidad) sino que adicionalmente pasa a ser un importante objetivo geoeconómico estratégico para Estados Unidos.
El escenario de dudas en torno al triunfo de Chávez en el referendo ha quedado despejado, por lo que la primera incógnita del dictador cubano se ha resuelto positivamente a su favor. Queda pendiente ahora el resultado de la elección presidencial norteamericana, que conlleva una ecuación de solución muy diferente a lo que hasta ahora ha tenido que enfrentar el gobierno estadounidense: Cuba con petróleo es un problema totalmente diferente al que la Casa Blanca - con inquilinos demócratas o republicanos - se ha cansado de analizar en estos últimos 45 años.
Por eso, esta segunda incógnita implica una contradicción entre los intereses políticos tradicionales de USA con la democracia para Cuba y los intereses económicos de las empresas petroleras con el crudo de la costa norte de la isla. Un gobierno autoritario en Cuba - encabezado por Raúl Castro con el beneplácito del ejército norteamericano, por ejemplo - beneficiaría extraordinariamente la explotación petrolera en la isla, como ha sido demostrado ampliamente por las monarquías del mundo árabe.
Desde el punto de vista de los intereses de una Cuba libre, el resultado del plebiscito en Venezuela, además de beneficiar política y económicamente a la dictadura, abre todo un abanico de posibilidades de negociación con las grandes empresas petroleras internacionales en torno al petróleo de la costa norte de la isla. En las mismas la dictadura evidentemente procuraría calzar la subsistencia del régimen despótico que ha implantado, mientras que la oposición democrática por su parte procuraría convencer a sus interlocutores, políticamente, de la importancia de un ambiente democrático en la isla como factor más efectivo de desarrollo económico para la misma.
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Desgraciadamente y una vez despejado el plebiscito de Venezuela, primer factor de la ecuación del futuro cubano (y su nuevo componente 'petróleo de la costa norte') el dictador arranca en ventaja contra la oposición política criolla. Falta aguardar por el resultado de la elección presidencial norteamericana y las gestiones que el loby cubano consiga realizar ante los representantes de los monopolios petroleros internacionales y frente al futuro gobernante de USA, pero reconociendo que esta vez, los argumentos de democracia política para la isla no son suficientemente fuertes como para que las empresas petroleras internacionales se decidan a favorecer la democracia.
El punto fuerte de los opositores cubanos es lo peligroso que resultaría para USA dejar en manos del dictador la nueva pieza estratégica que surge con el descubrimiento de petróleo en Cuba. El punto fuerte de la dictadura sería la garantía de un gobierno autoritario ya implantado en la isla, que ha demostrado con creces saber mantener el país con una tranquilidad casi absoluta. Esas piezas del rompecabezas hay que saber usarlas.
De nuevo la ecuación regresa a un despeje donde los argumentos de peso son: políticos, por un lado, el lado de la oposición al dictador (democracia y libertad) y económicos por otro el lado del dictador (garantía de negocios fáciles). Desventaja política vs. economía.
Por otro lado - y otra vez por desgracia - el destino de Cuba esté en manos de decisiones con un fuerte peso económico y que escapan al control de sus mejores hijos.
De todas formas la última incógnita de la ecuación es quién será el próximo habitante de la Casa Blanca; si sigue siendo Bush puede tomar dos caminos: a) solucionar el tema por medio de sus contactos con las 7 hermanas o b) invadir Cuba e imponer un régimen diferente (cosa que sería lo más lógico).
Si por el contrario el próximo habitante de la Casa Blanca es Kerry es muy posible que la aberrante dictadura castrista continúe y USA haga acuerdos petroleros con la isla.
Y digo esto porque la "amable" Teresa "katchup"Kerry y el mismo Kerry tienen una ONG, que suministran apoyo a Castro. Y quien quiera tener documentación sobre este insólito hecho me lo puede pedir, que encantado se lo envío.
Alvaro Kröger