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Nuestro Supremo Derecho
El ciudadano puede reír o llorar, alabar o despotricar, pero lo que no debería es ser indiferente. Dado que ésta actitud, nos quita el derecho lógico de poder elevar nuestra ''queja'' a quienes nos gobiernan. Somos un País teñido de una riquísima historia cívica e independentista. Llevamos asiduamente frases de nuestro Procer como muletillas diariamente. Recordamos la '' Histórica Paysandú'' y sus más honorables defensores. Reavivamos el derecho emancipador y las luchas por ser libres e iguales entre todos los habitantes del suelo Oriental. Dedicamos a través de los estudios, varios años conociendo la Historia Uruguaya, más allá de reafirmarla diariamente. Por ello es casi un pecado ser apáticos en un momento que debería tornarse en participación. Uruguay entra en épocas de elecciones Interna, para después votar al Candidato que será Presidente por 5 años. El agruparnos detrás de filas que consideremos las más representativas de nuestro pensar y sentir es el camino correcto que tenemos por delante. Enrolarnos detrás de líderes o Agrupaciones nos permite indentificarnos, participar y obtener el derecho legítimo de la "protesta" cuando las cosas no circulan por los andariveles democráticos, culturales o de desarrollo que nuestro País necesita. Hoy y siempre el ciudadano ha tenido y tiene la magnífica oportunidad de expresar su adhesión al pensamiento político legítimo y que considere sea la opción ejemplar de tomar las riendas de nuestro destino como nación.
Procedemos de una cultura donde nunca se vio la apatía reinar, fuimos Rositas o Federales, más tarde Blancos o Colorados, continuando con opciones de inserción como las de Don Emilio Furgón. Desde 1971 en adelante tres corrientes perfectamente definidas han obtenido la mayoría de los sufragios, que seguramente representan tú sentir.
El 27 de Junio está a la mano, es el primer escalón hacia una representación de nuestro pensamiento, 1.894 listas inscriptas, 11 partidos políticos, no debe existir en los uruguayos espacio para la ''apatía''.
A Participar, para después poder golpear con fuerza, si se cierran puertas, de quienes elegimos para que obtengan un escaño.
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