Año II - Nº 82 - Uruguay, 11 de junio del 2004
 
- Informe Especial: Hamas
- La lancera de Aparicio
- De ineptos a adivinos
- Turismo Rochense: Poco interés de los operadores
- Ecos de la semana
- Sydney Mardigras, el imperio de la heterofobia
- El Placer de los amigos
- Los hijos del maíz

- Marxismo en democracia

- Todas las redes del Presidente
- La gran confusión de los derechos políticos
- Anécdotas Bancarias: Venganza
- Los anteojitos del desierto
- Así Somos
- Hurgando en la web
- Chairando Ideas
- Frente moderado
- A la cama sin postre
- Bitácora Política
- Información Ciudadana
- La Cocina Uruguaya
- Rincón de Sentimientos
- El Interior también existe
- Olvidémonos de las Pálidas
- Las Locuras de El Marinero
- Correo de Lectores

 

Todas las redes del Presidente
Por David de Ugarte

Si hay unas redes realmente concentradas son las del poder. La reciente publicación por el Washintong Post del grafo de las redes articuladas en torno al Presidente Bush y la descripción de sus equivalentes españolas en "El Desquite" de Pedro J. Ramírez, dejan una imagen aterradora: demasiados pocos conectores con demasiado poder. La teoría de redes nos dice que cuanto más concentrado está el poder más frágil es... sólo que en los nuevos tiempos, esa fragilidad nos amenaza a todos, facilitando el autocumplimiento de profecías de crisis. Algo que probablemente ya está pasando en nuestra economía.

Martes 8 de junio, baños de la sala Clamores. Coincido con un amigo periodista de El Mundo.

-¿Qué tal tu finde? -me pregunta
-Aterrado. Dediqué el sábado a leer el libro de tu jefe y me quedé helado, por lo que cuenta y por lo que deja ver. Da la impresión de que en este país el poder es un círculo de a lo sumo cien o doscientas personas con relaciones fuertes entre si que se odian o se apoyan... y no creas que lo cuenta como denuncia... Me quedó la impresión de una gran debilidad y de vivir en un país que es para el mundo una remota provincia con sus caciques y sus redes densas de poder.
-Bueno, estoy seguro de que si te vas a Washington no debe ser muy distinto.

La respuesta me dió que pensar. Las redes de libre adscripción funcionan siguiendo una ley potencial que tienden a generar grandes conectores. Pero ¿es el poder una red de libre adscripción?. Al día siguiente Javier Cañada, uno de los expertos en sociotecnología más relevantes de este país, daba en su blog algunos enlaces especialmente interesantes: en particular el mapa de la red de financiación del Presidente Bush recientemente publicada por el Washingon Post, la topografía de la red política americana trazada por la Universidad de Standford y los mapas de red económica de los consejos de las grandes empresas norteamericanas reflejadas en They Rule (literalmente, "ellos rigen").

Lo que estos mapas dejan ver es que en el poder económico y político de la mayor potencia del mundo efectivamente funcionan las leyes potenciales, exactamente igual que en el sistema eléctrico o la web. Pero que exista concentración no quiere decir que sea en el mismo grado. Las redes españolas están mucho más concentradas, tienen un menor número de conectores y son proporcionalmente mucho más poderosos que sus equivalentes norteamericanos. En otros términos: aquí el poder está mucho más oligarquizado... y eso supone una mayor fragilidad para nuestro sistema económico y político. Fragilidad que puede traducirse incluso en crisis económica.

Las redes del poder económico español

Como cuentan Alberto Lafuente y Ramón Pueyo, en un reciente artículo, sólo un 10% de las empresas españolas informan sobre la pertenecia de sus consejeros a otros Consejos de Administración, pero si es conocido y así ha sido publicado que prácticamente todas las compañías del IBEX35 tienen consejeros que participan de hasta 7 consejos de las otras 34. Un vistazo al Registro Mercantil nos informa de que un pequeño grupo de una veintena de personas forma el aglutinante que homogeneiza y orienta las 35 mayores empesas del país. Así siempre ganan... o ¿tal vez perdemos todos?.

Paul Krugman ha escrito numerosos artículos sobre como las crisis se pueden abrir por profecías autocumplidas. Un punto de vista que parte de la realidad empírica y de hecho va más allá de la aproximación a la cuestión de su maestro Keynes o del austriaco Hayek. Pero si al análisis de Krugman le superponemos un sencillo análisis topográfico de las redes del poder, el resultado es terrorífico: un análisis erróneo, una apreciación pesimista que se extendiera entre este selecto grupo de consejeros generaría una profecía que devendría fácilmente autocumplida sobre por ejemplo el retraimiento de la inversión o del gasto de las empresas, abriendo paso a una crisis en toda regla. Y a fin de cuentas, ¿no es eso lo que estamos viviendo tras el 11 y el 14M? ¿La bruma de crisis que se extiende no se origina en realidad en los miedos personales de un selecto grupo de personas que habían apostado por un resultado electoral diferente al del 14M?.

No sería desde luego difícil de describir una situación así siguiendo el modelo de Aburrimiento, Rebeldía y Ciberturbas de Juan Urrutia, con los Consejos de Administración del IBEX35 haciendo de FlashMob que, tras el cambio de gobierno, generalizan una actitud más prudente respecto al curso económico... actitud que, siguiendo a Krugman, al extenderse a un cierto número de estas mismas empresas, se convierte en real: comienza una crisis porque todos retraemos nuestros gastos, nuestra inversión o aguantamos pagos en espera de ver qué hacen los demás... y como estos hacen lo mismo, la profecía se cumple símplemente porque ha sido anunciada.

Moraleja

La teoría de redes nos lleva a resultados similares cualquiera sea el campo. Lo hemos visto en cosas tan dispares como la vulnerabilidad de una red de transportes a eventuales ataques terrorristas, el peso de la red española en Google, la estructura de la red eléctrica o cúal puede ser la respuesta al terrorismo de red. El enemigo siempre está en casa, la vulnerabilidad deriva, en cualquier ámbito, de la concentración de poder, tanto si queremos ver avanzar nuestra democracia como si queremos defendernos de las crisis o fortalecer nuestra sociedad civil, tendremos que enfrentar las concentraciones de poder y reformar nuestra estructuras para hacerlas más abiertas, reticulares e igualitarias. Los nuevos tiempos, si son buenos para las personas, sus libertades y su prosperidad, serán malos tiempos para los monopolios y las oligarquías. O al revés...

Material publicado con autorización de Bitácora de las Indias