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En algo somos
distinto a todos
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por Nazareno "Nacho" Sasso
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Que te voy a contar del asco que se tenían los Medos y los Persas en la Grecia del 492 y 449 A C., cuando las guerras Médicas.
¿ Y los Romanos a los Cartagénos en las guerras Púnicas? Pahh!!!
Los Bolcheviques del Siglo XIX lo limpiaron al Zar Nicolás II y a toda su familia en el verano de 1918 en Yekaterimburgo, porque "los tenían acá mirá".
Fidel Castro y Fulgencio Batista no se podían ni ver, igual que Doroteo Arango (Pancho Villa) y Porfirio Díaz.
Todos y cada uno de estos se mataron a tiros, a palos, se pasaron a degüello, se prendieron fuego, se mataron a traición, en fin, distintas formas de la muerte, el fin fue siempre terminar con el enemigo, a como diera lugar.
Por estos parajes también tuvimos lo nuestro, aunque los caudillos nuestros han muerto en condiciones a veces poco comunes.
Artigas, más sólo que Pinochet en el día del amigo, y en la pobreza casi, total.
El Águila blanca, Aparicio Saravia, murió por una bala perdida, disparada desde 1000 metros con un fusil Mauser, casi caminando venía esa bala, casi en el límite del alcance del fusil, por una bala perdida, por una bala podrida!!.
No son muchos los líderes, los caudillos en la historia de la humanidad que murieron por una bala perdida, bala podrida!!.
Yo me imagino que Aparicio Saravia y José Batlle y Ordoñez no se podrían ni ver, sino no hubieran tratado de pasarse a degüello los unos a los otros, Blancos y Colorados.
El proyectil que mató a Aparicio, venía al rojo vivo, había salido de la boca de ese fusil colorado, con un destino incierto y justo le viene a pegar en los riñones al Águila Blanca.
Me imagino que el verde pasto de Masoller debió quedar teñido de morado con la roja sangre que hizo brotar el rojo proyectil, debajo de la piel cubierta por el poncho blanco.
Me imagino a Aparicio tendido en el verde pasto, teñido de morado, por la roja sangre que brotó por culpa del rojo proyectil disparado por un soldado del ejército mandado por un presidente colorado, mirando el anaranjado cielo del atardecer, casi amortajado ya, para siempre con su poncho blanco.
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Lo que no me imagino, no puedo llegar a imaginarme, es lo que pudo pensar el espíritu del Águila Blanca sobrevolando Masoller días atrás, viendo a todos esos blancos que mandaron votar por los colorados en la elecciones anteriores, y sonriendo casi "genuflexamente" ante un embajador de los Estados Unídos "Disfrasado de Gaucho" rindiendo un patético homenaje a alguien que nunca los quiso, (a los Yankis digo)
. No puedo, te juro que no puedo.
¿Vos te imaginás a Pancho Villa votando por Porfirio Díaz?, y a los Bolcheviques aplaudiendo a Nicolás II?, a los Medos votando por los Persas?.
¿A Fidel abrazado a Fulgencio Batista?.
Bueno, en algo teníamos que ser distintos a todos no?.
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