Año II - Nº 96 - Uruguay, 17 de setiembre del 2004
  1 Campaa Mundial Seguridad en la Red
 
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- Comienza a desilucionar la promesa de regularización a inmigrantes

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1 Campaa Mundial Seguridad en la Red

 

COMIENZA  A DESILUSIONAR LA PROMESA DE REGULARIZACIÓN A INMIGRANTES

por Graciela Vera
Periodista independiente

Para acceder a un permiso de residencia y trabajo se deberá denunciar al empleador siempre que se pruebe además que se ha trabajado por un periodo de un año y se consiga que el empleador denunciado firme un contrato de trabajo por un año más y pague la deuda atrasada a la seguridad social

¿Realmente se le están allanando los caminos a los inmigrantes o abriendo las arcas recaudadoras sin importar para nada el inmigrante que se dice querer defender?

La inmigración se ha convertido en el tema prioritario de los Gobiernos europeos.

Austria, Italia, Dinamarca, Francia, Holanda, Reino Unido y Portugal han adoptado desde hace ya varios meses, medidas para frenar la llegada masiva de inmigrantes y se han embarcado en una lucha directa contra las mafias de tráfico de personas.

No resulta de esta manera extraño que el Ejecutivo español endurezca aún más la actual Ley de Extranjería y cada poco tiempo nos enteremos de algún ciudadano llegado de Argentina o Uruguay que es detenido y al que se le abre expediente de expulsión; son los que por cercanía parecen interesarnos más, pero los casos abarcan muchas nacionalidades y lo cierto es que los sucesos de esta índole que protagonizan compatriotas, no modifican ni mínimamente las estadísticas en un país en el que se entregan cientos de órdenes de expulsión en menos de una  semana.

Los centros de reclusión de inmigrantes durante el periodo previo a su expulsión están tan saturados que las autoridades españolas no alcanzan a cubrir mínimamente las necesidades de un ser humano para pernoctar, higienizarse y disponer de un espacio propio, que muchas veces no es superior a un metro cuadrado.

Vivir en Europa sin la legalidad que permite transitar y buscar trabajo sin tener que ocultarse de las autoridades de migración, ni que caer a límites de degradación, muy por debajo de lo que se ofrece en los extractos más necesitados de nuestras sociedades rioplatenses; aceptando sueldos que muy a duras penas alcanzan para alimentarse y que mucho menos permiten subsistir a una familia; sufriendo el desarraigo de costumbres que, al mismo tiempo si se pretenden mantener no hacen más que crear segregación alrededor de estos colectivos; implica estar a merced de mafias organizadas que esperan pacientemente el momento de dar un zarpazo.

Las circunstancias que empujan hacia Europa a los inmigrantes africanos tienen característica de tragedia y no pueden compararse con las que atraen a los inmigrantes de países hispanoamericanos.

Desde América se llega en avión; en una cabina climatizada y por más vacíos que se traigan los bolsillos siempre hay alguna moneda y otra muda de ropa en la valija.

Desde el sur del Mar Mediterráneo, llegar a Europa puede significar dos meses o más tiempo caminando, porque no hay dinero para viajar de otra forma, a través del desierto.

Cuando en nuestros escritos nombramos a inmigrantes subsaharianos posiblemente desde el otro lado del mundo no se alcance a vislumbrar lo que ha representado para ellos llegar, ni siquiera a Europa, simplemente a la costa norte de África para esperar, algunas veces por meses e incluso años, ubicados en campamentos improvisados, la oportunidad de subir a una embarcación sobrecargada y, en condiciones lamentables tratar de vencer a la muerte y poder desembarcar en tierra española.

Una vez aquí deberán sortear a la Guardia costera y poder mezclarse con otros miles como ellos: sin nada, ni siquiera el derecho a ser considerados un número porque simplemente no figuran en ningún registro, no tienen derechos y se les exigen obligaciones.

Pero más de la mitad no lo logra. Nunca se sabrá cuántos mueren en el intento porque no se puede calcular cuántos se lanzaron a la aventura. Ni siquiera forman parte de las estadísticas.

Hombres, mujeres y niños que desaparecen bajo las aguas. Sus gobiernos no los reclaman porque incluso niegan que hayan existido.

Por un cruce que terminará, en uno de los mejores casos, con sus cuerpos sobre la arena tiritando de frío a pesar de las mantas con las que las mismas autoridades que les han detenido y los servicios de Cruz Roja tratan de reanimarlos, deben pagar sumas muy superiores al costo de un boleto de avión.

Solamente los menores, y no en todos los casos y las mujeres que se han arriesgado en las últimas semanas de embarazo podrán quedarse, aunque ello no significa conseguir legalizar su situación; todo lo contrario, estarán solas en un país que les es totalmente extraño, con un hijo recién nacido y sin posibilidades de conseguir trabajo porque no están habilitadas para trabajar en España.

Los menores serán internados en centros especiales hasta que se logre conocer el nombre y paradero de sus padres. Esto puede no llegar a concretarse lo que significa, hasta su mayoría de edad o una repatriación que será duramente criticada.

DE LA SATURACIÓN A LA XENOFOBIA

Vivir en esta Europa es ciertamente difícil para un extranjero.

En España, por la misma idiosincrasia migratoria de su pueblo, existe a nivel de población una corriente más afín con los inmigrantes, pero esa simpatía va disminuyendo al tiempo que llegan más y más extranjeros y las condiciones laborales no mejoran y aumenta el número de personas en paro.

De los inmigrantes hispanoparlantes, argentinos y uruguayos formamos una categoría casi especial, muchos de nosotros nos mimetizamos físicamente con los españoles. Nos identifica la manera de pronunciar las palabras pero nuestras características son muy parecidas y eso nos ayuda a integrarnos y ser aceptados con mayor facilidad.

Nunca he oído hablar de un acto de vandalismo callejero contra un extranjero proveniente de nuestros países, sin embargo son comunes las noticias de agresiones por diferencia racial a personas de origen centro americano o provenientes del norte de la América del Sur; y después de los atentados del 11 de marzo contra los trenes de cercanía de Madrid, el odio racial se ha dirigido en forma muy notoria contra las personas de origen árabe, incluso con un manifiesto recelo a familias que han vivido en España por décadas y han adoptado el país (aunque no su cultura) como propios.

A los gobiernos les resulta muy difícil controlar el resurgir de los grupos neonazis que pregonando la superioridad de los ciudadanos europeos, amedrentan e instan a otros sectores a degradar e insultar a los inmigrantes. Cuanto más pobre sea el país del que han llegado, más sufrirán estas actitudes.

Hace un año en España se publicaron los resultados de una encuesta de los que surgió con claridad que la mayoría de la población consideraba que ya había demasiados inmigrantes.

Hemos asistido a reuniones que pretenden ser de integración y no dejan de resultar una advertencia: los extranjeros pueden trabajar en España, pero solamente en aquellos puestos donde los españoles no reclamen un lugar.

Es muy posible que debamos agradecer a las organizaciones que organizan estas charlas la sinceridad conque tratan los temas y hablan sin pelos en la lengua de lo que otros pretenden suavizar. Y el mensaje está al alcance del entendimiento aún de los más necios.

LA SOLUCIÓN INADECUADA

Emigrar es un derecho del ser humano ¿Qué sucede cuando ese derecho encuentra escollos gubernamentales que parecen insalvables?

¿Qué sucede cuando ese derecho se aplica en razón a la necesidad que circunstancialmente existan, de determinada cantidad de mano de obra?

El problema español, con un número casi imposible de calcular de extranjeros viviendo en forma ilegal y sobreviviendo en su mayoría en condiciones de precariedad absoluta, parece no tener a la vista una solución que satisfaga mínimamente a las partes.

A la alegría del primer momento cuando se anunció por parte del Ejecutivo que habría una regularización ‘generosa’ para quienes pudieran demostrar arraigo laboral, siguió una temerosa espera y ahora, conocidas las exigencias del Gobierno para dar papeles muchos creen enfrentarse a una caza de brujas.

Después de un mes esperando la normativa que sería aplicada solamente aquellos inmigrantes que tengan un contrato de trabajo que represente el arraigo laboral por un año podrán gozar de un nuevo estatus.

Son la minoría o podríamos decir que serán noticias aquellos que completen los requisitos exigidos. El Gobierno promete papeles a quienes denuncien a los empresarios para los que han trabajo.

Muchos inmigrantes están seguros que este paso les cerrará las puertas y ciertamente no serán muchos los empresarios que por propia iniciativa se auto inculpen aceptando haber defraudado las arcas gubernamentales.

Los inmigrantes por su parte, creen que una denuncia, que deberán probar con testigos, no hará otra cosa que marcarlos como indeseables para futuras oportunidades de trabajar y de no ser aceptado su reclamo, quedar identificado ante las autoridades.

La tan aguardada reglamentación establece que los extranjeros que se presenten ante la justicia y demuestren que han trabajado en forma irregular por un año y obtengan un año más de contrato y el pago de la seguridad social atrasada a lo que se agregan multas que se generarán (porque alguna amnistía debía haber: solamente si el empresario no paga la seguridad social atrasada), podrán acceder a un permiso de trabajo y residencia.

Oímos las opiniones de una y otra parte. Los empresarios aseguran que esta reglamentación no favorece a los inmigrantes y que crea desconfianza y dará lugar a la aparición de mafias que venderán contratos de trabajo por precios desmesurados, que los sin papeles no pueden pagar y los llevará a adquirirlos a cambio de endeudarse y las deudas con la mafia no son otra cosa que una semiesclavitud económica y quizás hasta física.

Han denunciado que la propuesta del Gobierno tiene mucho más de afán recaudador que de mérito por dar dignidad a los inmigrantes.

Y éstos, los principales actores a los que no se les ha consultado nada, se sienten defraudados y peones en un juego de ajedrez donde sin opinión carecen de todo derecho.

Y entonces, después de semanas hablando de proceso de regularización por parte del Ejecutivo, esperando nosotros ver las colas de gente esperanzada frente a las ventanillas de atención, hoy, recién hoy supimos realmente a qué atenernos.

Y los rostros esperanzados se han transformado en gestos de preocupación.

El ministro de Trabajo y Asuntos Sociales aclaró en qué categoría podemos ubicar a la medida propuesta.

No estamos ante el proceso de regularización esperado, sino ante un proceso de normalización selectiva de aquellas personas que están vinculadas al mercado laboral.

Todos sabemos que quienes no cotizan a la Seguridad Social ni pagan impuestos directos no contribuyen al crecimiento de la economía y por el contrario están restándoles cuando hacen uso de servicios en cuya manutención no han contribuido.

No es culpable el inmigrante de los números en negro en las contabilidades de muchas empresas. Una forma de recaudar más para las arcas del Estado  sería que cada extranjero aceptado en España para vivir y trabajar, después de presentar los requisitos que le exijan pero sin negarse a recibirlos y estudiarlos, tuviera un papel, simplemente un papel que le habilitara a exigir un trabajo de cara la las instituciones recaudadoras y no escondiéndose de éstas.

No se puede jugar con la necesidad de los desesperados ni utilizarlos para realizar una tarea de inspección y control empresarial.

No es bueno crear falsas expectativas ni ofrecer lo que el otro no puede alcanzar.

En este momento los inmigrantes indocumentados sienten miedo de denunciar a sus patrones porque pueden no volver a conseguir trabajo.

Fue un inmigrante el que hizo la pregunta que faltaba en este rompecabezas.

Si la denuncia a un empresario debe ser probada con testigos, seguramente estos testigos serán otros inmigrantes ilegales.

En el momento de juzgar, ¿que prueba tendrá más peso?, la que presenten tres o cuatro seres indocumentados, que muchas veces ni siquiera han dado su nombre legítimo, o la palabra de uno, dos o tres ciudadanos españoles, nacidos en España y conocidos en sus círculos.

Sin dudas este último párrafo podríamos adaptarlo con mucha facilidad a un escrito reseñando la historia de los dominios europeos en el resto del mundo durante los dos siglos anteriores.

Sin embargo hasta aquí no tenemos más que ¿buenas intenciones? y promesas, a ellas sigue la amenaza explícita: “En adelante las condiciones (para ingresar y permanecer en España) serán más exigentes”.

¿AGRAVIO COMPARATIVO ES LO MISMO QUE DECIR DERECHO COMPARADO?

Se dice que en el país de los ciegos el tuerto es rey. En materia de inmigración no hay país que pudiera ser elegido como ejemplo de tolerancia.

Podríamos pensar que España le ha dado la espalda a los países del tercer mundo y sin embargo a pesar de su dureza, a pesar de los controles cada día más rigurosos en sus fronteras, a pesar de las deportaciones, a pesar de lo que parece ser una falta de sensibilidad al presentar una nefasta solución que no da respuesta a la situación en que quedarán más de las dos terceras partes de los inmigrantes indocumentados que residen actualmente en la península; a pesar de todos los pesares, la actitud de su Gobierno no hace más que seguir las directivas de la Unión Europea de la cual España es miembro pleno.

¿Algún comentario?

-- En Austria se redactó una Ley que obliga a todos los extranjeros no comunitarios -con excepción de ejecutivos y altos cargos- a aprender alemán. El Estado y el propio inmigrante pagarán, a partes iguales, el coste de esta inmersión lingüística. Y los afectados que se nieguen a seguir las clases de alemán podrían perder todas las ayudas sociales y de desempleo, incluso el permiso de residencia.

-- En Italia la última Ley de Inmigración permite la expulsión de los inmigrantes legales no comunitarios que pierdan su puesto de trabajo y quienes quieran regularizar su situación deberán proporcionar sus huellas dactilares. Aunque anualmente se fijará el cupo de inmigrantes que el país puede admitir, el decreto autoriza al Gobierno para decidir el cierre total de las fronteras.

-- Dinamarca amplió de tres a siete años el plazo necesario para conceder la residencia a los extranjeros, que, además, deberán pasar un examen de danés y otro de ciudadanía en caso de que quieran conseguir la nacionalidad. La nueva legislación también endurece los requisitos para acogerse a la reagrupación familiar y facilita la expulsión de inmigrantes y refugiados.
 
-- El Gobierno del reino unido se viene planteando desplegar navíos de guerra en el este del Mediterráneo para interceptar pateras y utilizar aviones militares para expulsar a los inmigrantes ilegales.
 
--Holanda trata de poner cotas a la inmigración. La coalición gubernamental nacida tras las últimas elecciones legislativas ha acordado la expulsión inmediata de todos los solicitantes de asilo que entren en el país sin documentos de identidad y quiere limitar el reagrupamiento familiar para restringir la entrada de extranjeros.
 
-- Y hasta el Gobierno de Portugal pretende frenar la llegada masiva de inmigrantes ilegales y para lograrlo cada municipio establece el número de inmigrantes que necesita para satisfacer su demanda de mano de obra. Los inmigrantes sólo podrán obtener visados en sus países de origen, desde donde el Ejecutivo luso quiere controlar los antecedentes penales de los candidatos y quienes no poseyeran un contrato de trabajo anterior a la última regularización debieron enfrentarse a la amenaza de la expulsión y la concreción de ésta.

Almería, el sur del norte, 15 de septiembre 2004