Año III - Nº 111 - Uruguay, 31 de diciembre del 2004
 
 
 
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POR FAVOR SEÑORES!!!!!!!!!!
Helena Arce

Esta nota estaba prevista para el semanario número 109, sin embargo me fue imposible realizarla. Leí en Enfoques la nota del Sr. Javier Bonilla, y sugerí levantarla, pues se refería al tema que hubiese querido escribir.
El Sr. Bonilla plantea casos puntuales y muy duros, todos los uruguayos podríamos plantear miles de casos similares. ¿Pero acaso, esos hechos se dan únicamente en la salud pública? Todos los uruguayos conocemos, nos hemos desesperado, por miles de situaciones por el estilo, ocurridas en los más diversos centros de salud del país. Estuvieron vinculados en ellos médicos y/o enfermeros, salud pública y/o salud privada.
Hubo de los otros ejemplos, y no me canso de decirlo, donde uno da gracias al cielo por dar con personas dedicadas laboralmente a la salud, que lo hacen seriamente. En su momento no dudé, a los pocos días de perder a mi padre, sí mi padre, cuando tomé la resolución de concurrir allí y llevarles unas masitas en su nombre, en agradecimiento por como lo habían atendido. No podían creerlo, pues realmente me sabían desolada con su pérdida, lo hice pues más allá del terrible dolor que envolvía mi corazón por esos días, les estaba profundamente reconocida, pues todos y sin excepción, habían tratado a mi padre como a una persona, dándole aún en su gravísimo estado, y sabiendo sus escasas posibilidades de sobrevivir, la dignidad de ser tratado como un ser humano, íntegramente, con la mejor atención técnica y profesional. En esa momento no hubo uno de ellos que desentonara, médicos/ as y enfermeras/ os. Y lo más importante es que no hubo conocidos de por medio, que influyeran para su mejor atención. Pasarán años y nunca dejaré de recordar al personal médico afectado al CASMU 4, en aquel terrible abril de 1994, su atención y sus cuidados, su gentileza y su amabilidad.
Sin embargo unos años antes, aquejado de una dolorosa enfermedad, que no fue por cierto la que le produjo la muerte debimos deambular de médico en médico, pues ninguno sabía lo que tenía, y el único que lo sospechaba, médico recién recibido vecino de casa, no se animaba a darle los medicamentos necesarios, sin una segunda opinión. Fuimos a ver al "crack" en la especialidad de su dolencia, médico especialista grado cinco reconocido como una eminencia, quien por cierto nos cobró la consulta particular y amén de destratarlo como si fuese un viejito añejo inepto, le diagnostico un cáncer a los huesos, y le envío al recién recibido médico una carta insultante donde palabras más palabras menos, le decía: "Estimado Dr. ....... si un alumno mío de "Patología Clínica" no me dice que el diagnóstico del paciente es un neoplasma óseo, lo bocho, preste atención a los síntomas.." Mi padre contaba 74 años, trabajaba, y tenía una lucidez que ya la quisiera yo para un día de fiesta, pero desesperado de dolor, estaba envejecido. El jovencísimo médico, leyó la nota firmada y no se amilanó, dijo: "Si pero estas características no necesariamente responden a la enfermedad, vamos a pedir consulta con un clínico que fue profesor mío y le tengo mucha confianza" El clínico, confirmó las sospechas de su alumno y dio el tratamiento adecuado, que curó a mi padre de forma casi inmediata. Yo le pedí por favor la carta a nuestro amigo para darla a conocer y no me la dio, me explicó que de ninguna manera podía hacer eso. Por este único motivo y en respeto a este, hoy, gran médico, no doy los nombres de los involucrados. Este fue el suceso más impactante en aquella enfermedad que aquejó a mi padre por unos meses, entre medio se dieron muchas atrocidades, pasaron muchos médicos. Ninguno tenía idea de que se trataba lo que tenía, pero lo peor de todo era que no les importaba, según la mayoría eran achaques propios de la vejez..
Puedo hablar de mi madre que por tener 90 años fue tratada como material de deshecho en la mutualista donde la atendían y en la que fue socia desde que se fundó, antes de nacer yo, sin darle el más mínimo corte, y solo descubrimos de que se trataba la espantosa enfermedad de la que falleció, pues un médico amigo, le recomendó a un especialista de la piel de su confianza, diciéndole que para él era como una segunda madre.
Yo perdí 4 embarazos, puedo llenar un libro con las terribles historias que pasé, y sin embargo en ninguna de ellas la culpa de que yo los perdiera era de los médicos directamente, sin embargo nadie sabia lo que me pasaba, hasta que una ginecóloga amiga me dijo: "No puede ser", y me mandó a hacer todos los análisis que se le ocurrió, me los hice particular en el año 1998, me gasté $1.700, pero al fin supe el motivo, solo que ya era tarde para hacer el tratamiento adecuado, que me permitiese ser madre nuevamente.
¿Cuanto menos, le hubiese costado a la mutualista a la que estaba afiliada, hacerlos? ¿Cuánto sufrimiento nos hubiesen evitado? ¿Cuánto dinero se hubiesen ahorrado, de todas las veces que debí estar internada? ¿Podría mi hijo tener un hermano?
De todo hay entre los médicos, desde el genial Dr. .Mario Olazábal (padre), quien me dio en su momento, la atención adecuada y logró que mi hijo naciera, al innombrable médico quien me atendía al principio de ese embarazo, y casi hace que ese mismo bebé no fuera hoy mi niño, ¿Hubiesen podido nacer los otros, sabiendo que era lo que los mataba?
También sucede lo mismo con las enfermeras/os, desde la valiente y responsable, quien cuando vio al médico darme el alta sin que estuviesen los resultados de los análisis, llamó por su cuenta al laboratorio y me retuvo diciéndome lo que tenía, "estreptococos", hasta la "bestia" que me obligó a levantarme de la silla de ruedas y caminar, en la que me había hecho sentar el médico de guardia, cuando llegué en medio de fuertes dolores embarazada de 5 meses, pues según ella, me hacía la mimosa. Y no quiero ahondar en peores pesadillas que me han tocado vivir, pues sería revivir en mi malos momentos que solo con mucho esfuerzo he logrado poder sobrellevar, pues algunos de ellos son espeluznantes, y esto pretende únicamente ser un artículo donde hacer oír mi voz ante lo que considero una atrocidad, y no una historia de terror.
Y no sigo con historias mías, o de otras personas que conozco, pues sería interminable. Serían historias terribles, pero también de las otras, de las que por la intervención de alguien que se preocupó, se salvó una vida, o se evitó un mal mayor.
Por lo que con recursos o sin ellos, las personas afectadas a los servicios de salud son personas, y hay de todo, desde el incalificable cirujano que realiza una extirpación de un pulmón innecesaria pues podría haberse evitado, para cobrar un acto médico, al pediatra que sin ser su obligación llama cada pocos días para saber como evoluciona su pequeño paciente, como es el caso del Dr. Grumberg. .
Hace un mes que tengo dolor de espalda, el traumatólogo que me atiende, si bien no ha podido curarme aun, ha logrado controlar en parte el dolor que me aqueja, quedé admirada cuando la segunda vez que me vio, me reconoció y se acordaba de mi caso y mi estado, y poder así valorar que sin duda estaba mejor. Pero, ¿Es lógico que una se quede admirada porque el médico que la trata, la reconoce la segunda vez que la ve y recuerda el mal que la aqueja?
Es cierto que los médicos son personas, no dioses y como tales a veces se equivocan, es cierto que para sobrevivir, como todos deben trabajar en forma extenuante.
Como todos, yo también y sin embargo no se me ocurriría no atender a un cliente, ni aducirle que no atiendo correctamente a su empresa pues para sobrevivir, debo atender más empresas de lo que humanamente debiera. A la primer metida de pata, sin duda, inmediatamente se buscarían otro contador, y estaría bien que así fuera.
Por cierto que nadie está libre de equivocarse, yo lo hago todos los días, porque como decía mi vieja el que no se equivoca nunca es el que no hace nada, pero una cosa es equivocarse y otra muy distinta es ser negligente. En el caso del adolescente fallecido pro la bacteria asesina, tres comités médicos determinaron que hubo negligencia. Y yo agregaría, habiendo escuchado a la valiente madre que se enfrentó al sistema médico y a la mal entendida "ética", donde simplemente es el taparse los errores unos a otros, desinterés, falta de atención y de preocupación. No sabían de la existencia de la bacteria asesina, es posible, no lo dudo, pero si el adolescente no mejoraba, si su salud iba para atrás, ¿no sería de sentido común, preocuparse un poco e intentar ir más allá?.
La justicia, libre e independiente, dictaminó responsabilidad de los médicos actuantes, y anunció que seguiría determinando responsabilidades, entonces los médicos, no saltan a exigir mejores condiciones de trabajo, si esa es la razón por la que entienden que pasó lo que pasó, se levantan en medida gremial contra la justicia. ¿CONTRA LA JUSTICIA?, y dejan sin atención a la población más vulnerable.
Tal vez, solo tal vez, si a pesar de los escasos recursos, a alguien se le hubiese despertado la humanidad, el interés por otro ser humano, y se hubiese preocupado un poco del paciente, tal vez Maikol viviría, o tal vez si no hubiese sobrevivido, a su madre le quedaría el consuelo, que se hizo todo lo humanamente posible.
POR FAVOR SEÑORES!!!!!!!!