Año II - Nº 98 - Uruguay, 01 de octubre del 2004
  1 Campaa Mundial Seguridad en la Red
 
- La derrota de Tabaré Vázquez
- Una luz en las tinieblas
- Mecenas y Mentiras
- Cuando un amigo se va
- Rocha se desnuda
- Por los pueblos de Almería: Una visita a Dalías y su entorno
- Herencia Artiguista
- ¿Si esta es la campaña, las ideas dónde están?

- Varias carreras muy necesarias

- Au Revoir Tristesse
- Gatúbela llega arañando a la cartelera montevideana
- Camarones Gigantes
- Las Propuestas de Nuestros Candidatos
- El rapto de Morgan
- Papá, cuéntame otra vez
- 13 de agosto 1927: Péricles Azambuja Historiador y Periodista ejemplar
- Anécdotas Bancarias: Puntos de Vista
- Deportivísimo
- Noticias de España
- Dimes y Diretes de la Política
- Espectáculos: La Movida Jóven I
- Música y Belleza
- El parque de la ilusión
- El sueldo del Presidente y las Autonomías Municipales
- Así Somos: Fiesta Nacional de la Primavera
- Sin más comentarios
- Ecos de la Semana
- Hurgando en la Web: Historia de Internet
- Bitácora Política
- Bitácora Uruguaya
- Información Ciudadana
- La Cocina Uruguaya
- Rincón de Sentimientos
- El Interior también existe
- Olvidémonos de las Pálidas
- Las Locuras de El Marinero
- Cartas de Lectores

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UNA LUZ EN LAS TINIEBLAS

Por Ricardo Ayestarán


"Haz al otro lo que quisieras que él te hiciera, y no le hagas al otro lo que no querrías que él te hiciera a ti. Esta ley es todo lo que necesitas. Es la base de todo el resto." (Confucio, explicando la "Regla de Oro" 500 años antes de Cristo)

El 11 de mayo de 2004 en ocasión de la entrega del premio JERUSALEM que anualmente la Organización Sionista del Uruguay (O.S.U.) otorga a algún compatriota destacado, y que este año galardonó al eximio maestro de la música Roberto Montenegro, director de la orquesta sinfónica del SODRE, tuvimos el privilegio de, amén de escuchar un concierto estupendo, ser testigos de un hermoso ejemplo de genuina esperanza y generosa tolerancia que vino incluido en el espíritu y la letra de las palabras con las que el Ingeniero Roberto Cyjon, presidente de O.S.U. abrió la ceremonia de premiación.

Desde entonces he estado esperando con bíblica paciencia la oportunidad de poder traer a colación algunos de los conceptos vertidos por el Ing. Cyjon aquella noche pero, en homenaje a ese espíritu de concordia del presidente de la O.S.U., de alguna manera también necesitaba encontrar una actitud equivalente desde el otro lado para lograr la armonía y el imprescindible equilibrio que requieren las palabras, los gestos y los símbolos que verdaderamente anhelan allanar los caminos para alcanzar la paz.

Y finalmente lo que esperamos durante varios meses ocurrió. Varios hilos luminosos en el mundo de las noticias mesoorientales han confluido para que podamos decir aunque todavía en voz baja y con más ilusión que certezas, que finalmente, después de muchos años de continua oscuridad, hemos logrado divisar una tenue luz en las tinieblas.

El miércoles 15 de setiembre de 2004 en el diario El País leímos un artículo escrito por Abdulrahman al-Rashed, gerente general de la emisora de televisión Al-Arabiya, que en su columna diaria publicada en el diario Asharq Al-Awsat , entre otras cosas decía que “el Islam ha sufrido una injusticia a manos de los nuevos musulmanes. Sólo seremos capaces de limpiar nuestra reputación una vez que admitamos el hecho diáfano y vergonzoso de que la mayoría de los actos terroristas del mundo hoy son perpetrados por musulmanes. Tenemos que darnos cuenta de que no podemos corregir la condición de nuestra juventud, que lleva a cabo estas deshonrosas operaciones, hasta que hayamos tratado las mentes de nuestros jeques, que se han convertido a sí mismos en revolucionarios de púlpito que envían a los hijos de otros a combatir mientras ellos envían a sus propios hijos a escuelas europeas.”

"Nuestros hijos terroristas son el producto final de nuestra corrupta cultura'', agregó Al-Rashed mientras subrayaba que la "mayoría de los autores de operativos suicidas en autobuses, escuelas y edificios residenciales en todo el mundo durante los últimos 10 años han sido musulmanes''.(La Nación, Argentina, 5 de setiembre de 2004)

Ahmed Bahgat, un musulmán, columnista del principal diario de Egipto, Al-Ahram, escribió que las imágenes "muestran a musulmanes como monstruos que se alimentan de la sangre de los niños y del dolor de sus familias''. Bahgat añadió que: “todos los enemigos juntos del Islam no han causado tanto daño "como lo han hecho los hijos del Islam debido a su estupidez, errores de cálculo e incomprensión de la naturaleza de esta época''. (Hoy Digital, Rep. Dominicana, setiembre de 2004)

Los pronunciamientos comenzaron tímidamente algunos meses después de los ataques terroristas del 11 de setiembre, para luego quedar sepultados por la oleada de fervor panislámico derivada de la invasión norteamericana a Irak. Sin embargo luego de los sangrientos episodios ocurridos en la escuela de Beslan en el sur de Rusia, y de la brutal reactivación del terrorismo en Irak, en especial por las sádicas ejecuciones de rehenes, el debate con claras intenciones de autocrítica lentamente va asomando en el horizonte.

Un cable de AP fechado en Beirut este miércoles 22 de setiembre transcribía declaraciones de Sateh Noureddine, editor gerente del diario libanés As-Safir que decían que: "El debate es un indicio muy positivo, de continuar, podría plantear el interrogante más amplio e importante, de cuán calificado es el clero religioso musulmán y su entorno para encabezar un programa político". (...) "Por ahora, la juventud musulmana solamente puede elegir entre Osama Bin Laden y clérigos semianalfabetos", agregó Noureddine. "Lo que hace falta es un liderazgo religioso árabe que sea civilizado, educado y vigilante". El cable culminaba diciendo que “la discusión no es un movimiento organizado ni está muy extendida, pero está claramente en la agenda de lo debatido y analizado estos días entre grupos académicos árabes.” (El País, Uruguay, 22 de setiembre de 2004)

La excepcionalidad del “mea culpa” no puede ignorar que todas las cosas requieren un comienzo, y toda peregrinación comienza con un paso.

La posibilidad de lograr un camino pacífico de entendimiento en Medio Oriente depende de que se den algunos cambios fundamentalmente desde el lado árabe del conflicto, y en menor medida también del lado israelí. Lo ideal sería que se diera un proceso de democratización del mundo árabe donde hoy no existe un solo país democrático. Los hechos demuestran que hace más de un siglo que no existen guerras entre países genuinamente democráticos. Pero sin tener que rebasar tales extremos, Jordania y Egipto alcanzaron una paz perdurable con sus vecinos judíos a partir del momento en que aceptaron que el estado de Israel tiene derecho a existir. Dicho de otra manera, los objetivos políticos de los países árabes de la región no pueden incluir la desaparición del estado de Israel. Aceptada esta premisa todo lo demás puede discutirse y negociarse, y se debe empezar por la metodología usada por ambas partes para la obtención de las metas políticas. 

En este sentido es evidente que lo primero que debe desaparecer es el terrorismo como método de lucha. Y sin entrar en disquisiciones inútiles, lo que quiero decir es que deben cesar los atentados con bombas y como contrapartida también deben cesar los asesinatos selectivos. Si se lograra esto, todavía se estará muy lejos de solucionar el conflicto, pero la diferencia será enorme, sobre todo para los cientos de personas cuyo destino está  fatalmente marcado, y que, desde el living de nuestra casa, vamos a verlas morir en los telenoticieros vespertinos de todo el mundo.

Es por eso que el reconocimiento por parte de periodistas y académicos árabes que la identificación del Islam con el terrorismo le produce un enorme daño a cualquier causa, es un paso fundamental y extraordinario. Y si bien una golondrina no hace verano, también es cierto que el amanecer siempre comienza con un primer rayo de luz.

El mismo día miércoles 15 de setiembre leí otra noticia, esta vez en un reportaje que Ana Jerozolimski realizara para el semanario hebreo a Gabriel Meyer, uno de los fundadores e impulsores del movimiento “Sulha”, palabra que en árabe significa “reconciliación”.  El anuncio de una reunión en la localidad de Biniamina, en el norte de Israel, de alrededor de 3.000 personas, israelíes, palestinos, judíos, musulmanes, cristianos, drusos y beduinos,  que desde hace años vienen luchando por la fraternidad y la convivencia pacífica de gente de todas las etnias y credos en una región que fue, es y será crisol de razas y religiones, es también otro hilo de luz que se suma, para comenzar a iluminar la oscuridad de la intolerancia, la violencia y la discriminación que azotan desde hace años esa región del planeta.

Para el final quise dejar la trascripción de parte de las palabras del ingeniero Cyjon, de quién es dable y natural esperar una defensa de la cultura y de los valores israelíes, pero por eso mismo queremos rescatar el tono generoso y pleno de esperanza con las que sus palabras hicieron referencia a la paz como un anhelo sincero entre el pueblo árabe y el israelí.

“En el año 638 los musulmanes llegaron a Jerusalem, y si bien para ellos no era tan santa como la Meca, donde había nacido el profeta Mahoma, ni como Medina, la ciudad en que murió, Jerusalem tenia ya una especial santidad para el Islam, dado que allí, el profeta Mahoma había sido elevado hacia el cielo desde aquel lejano lugar de oración. El califa Omar construyó una mezquita de madera en la zona del templo, decorada y reconstruida a lo largo de los siglos, y transformada en un magnífico edificio, con una cúpula de oro de esplendor reluciente: el Domo de  la Roca, al igual que él, la mezquita de El-Aksa, construida en el siglo octavo, impulsa a que Jerusalem se constituya también, en una de las ciudades sagradas para la religión islámica”. (...)

 “¡Y vaya que es válida la lucha de los pueblos por su derechos… ¡La que tienen ambos pueblos, los palestinos y los judíos, a vivir uno al lado del otro en paz, seguridad e independencia.” (...) “Jerusalém lo debate en la fragua ardiente de su democracia, sin claudicar, con la certeza y la ilusión de todos los días, que así como no fue una leyenda el retorno del pueblo judío a la tierra de Israel, tampoco será una leyenda construir la tan ansiada paz con sus vecinos. Hoy nos reunimos para una jornada de fiesta, por lo tanto, la tercer y última faceta es precisamente la tuya, insigne maestro: el mérito de permitirnos rescatar los mejores valores de la Jerusalem eterna y moderna, fuente de credos, arte, ciencia y cultura, en definitiva de los verdaderos principios que unen a la humanidad  sin distinción alguna” (...) “¡Lejaim!  por la vida, por la música, por la amistad y por la paz.”

Las palabras y los gestos de hombres como Abdulrahman al-Rashed, Ahmed Bahgat, Sateh Noureddine, Gabriel Meyer y Roberto Cyjón nos hacen sentir que aún existe una esperanza para que hombres y mujeres de buena voluntad, de todos los credos y de todas las naciones, podamos convivir en paz y armonía en este pálido y pequeño punto azul que es nuestro hogar en el universo infinito, como muy bien decía Carl Sagan.

"La Tierra es un rincón muy pequeño en el gran escenario cósmico. Pensemos en los ríos de sangre vertidos por todos esos generales y emperadores, presidentes y primeros ministros y líderes partidarios, para que en un momento de gloria y triunfo pudieran hacerse amos temporales de un rincón de un punto. Pensemos en las infinitas crueldades infligidas por habitantes de una parte del punto a los habitantes, apenas diferenciables de ellos, de otra parte. ¡Cuán frecuentes sus malentendidos! ¡Cuán dispuestos están a matarse unos a otros! Cuán fervientes sus odios.... Nuestras imposturas, nuestra imaginaria importancia, la ilusión de que tenemos una posición privilegiada en el universo, parecen desafiadas por este punto de luz pálida. Nuestro planeta es una mota solitaria en la gran negrura cósmica. En nuestra oscuridad, en toda esta vastedad, no hay ni un indicio de que haya alguien que vaya a venir a salvarnos de nosotros mismos."

Y con estas magníficas palabras de ese ilustre ciudadano del Cosmos que fue Carl Sagan, queremos cerrar estas reflexiones que, por primera vez en mucho tiempo, van cargadas de esperanza, por el tenue rayo de luz que hemos vislumbrado en las tinieblas de la hora.

Ojalá que no sea sólo una estrella fugaz.

Montevideo, setiembre de 2004